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Costa Rica se mira en otro espejo

Manuel Murillo
Para El Financiero

Será la nación más grande del istmo cuando termine la negociación para fijar los lindes marítimos

Mapa territorial y maritimo de Costa RicaEl perfil de Costa Rica que empezaron a esbozar los indígenas está a punto de transformarse radicalmente con la conquista de esta inmensa área oceánica.

La historia de la cartografía costarricense, que empezó cuando Sibú era el Gran Señor del Cielo y el jaguar inundaba la montaña con sus sagradas huellas, marca hoy, en los albores del siglo XXI, un nuevo hito: el país está a punto de convertirse en la nación más grande de Centroamérica con unos 640.000 kilómetros cuadrados de superficie.

Costa Rica se mirará entonces en otro espejo, que reflejará un gigantesco perfil, si se compara con su actual extensión de 51.000 kilómetros cuadrados. Su fortaleza es la ubicación clave de la Isla del Coco en el Pacífico. Gracias a ese estratégico territorio insular, el país hereda una anchurosa porción marítima.

Esto sucederá cuando se finiquiten todos los tratados de la zona económica exclusiva, los cuales incluyen negociaciones con Ecuador, Colombia, Panamá y Nicaragua.

En el caso de Colombia y Panamá, el proceso ya concluyó; con Ecuador terminó en la mesa, pero falta que nuestra Asamblea Legislativa lo ratifique y, en lo que respecta a Nicaragua, las pláticas no se han iniciado aún.

El director del Instituto Geográfico Nacional, Eduardo Bedoya Benítez, dijo que la entidad le ha dado soporte técnico al grupo negociador y que el acuerdo con Ecuador es en extremo ventajoso.

Advirtió, no obstante, que es vital la negociación con Nicaragua. "Ninguna república es república sin límites. Nosotros somos un territorio de gran extensión marítima; somos miembros de la Convención de los Derechos del Mar, y uno de sus mandatos es precisamente delimitarse porque si un país no tiene lindes, no existe".

Jorge Campos Montero, director del Instituto de Recursos Costeros y Marinos (Inrecosmar), un organismo no gubernamental, aclaró que el Estado costarricense no posee soberanía plena sobre la zona económica exclusiva como la que ejerce sobre las 200 millas marítimas patrimoniales. "Eso sí, tiene la misión de protegerla, así como el derecho a explotar su fauna y sus recursos minerales y puede incluso dar esa riqueza en concesión a otro país", aclaró.

El director del Instituto Geográfico tiene la certeza de que un mapa, más que una representación gráfica de un territorio, es un documento de extrema riqueza por cuanto refleja el momento histórico, social, político y cultural en el que se diseña.

Del cosmos al golfo de Nicoya

La historia de la cartografía costarricense comprende cuatro etapas. Comienza con las graficaciones precolombinas; hay un segundo periodo que abre el encuentro de culturas (1492-1821). El siguiente abarca desde la independencia hasta 1889 (La Noche de los Machetes), y el último, de aquí hasta la fecha.

De la preocupación de las culturas precolombinas por representar gráficamente su espacio dan fe algunos petroglifos hallados en Guayabo de Turrialba y Dota.

Y aunque no existe una profusa investigación en el ámbito nacional, advierte Bedoya, sí se cuenta con vestigios como los señalados, además de la amplísima herencia cartográfica de los imperios Azteca ?muy precisa y de exquisito valor estético? e Inca.

"Existen ligeras evidencias de graficación del espacio en petroglifos de Guayabo que se han identificado con representaciones del universo; imagínese la capacidad para dominar su propio espacio: dónde estaban las áreas de caza, dónde podían encontrar enemigos, los lugares de culto y los sitios donde se le daba sepultura a los miembros de la comunidad", puntualizó Bedoya.

Asimismo, en San Gerardo de Dota, se encuentra la "roca pintada", petroglifo que contiene una graficación de la Cordillera de Talamanca.

Uno de los primeros mapas de Costa Rica data de los albores del siglo XVI y es obra de Oviedo y Valdez, cronista del Tesoro Real; constituye una excelente representación del golfo de Nicoya. Hay que aclarar en las graficaciones del periodo colonial Costa Rica aparece siempre inmersa en el continente americano; no existe un mapa particular del país.

Estos cartógrafos se valían de instrumentos como la brújula el sextante y el astrolabio; empleando tales herramientas, se posicionaban con respecto a un astro ?el Sol o la estrella Polar? para hacer las mediciones y trazar sus mapas.

República y viajeros

La fundación de la República, en 1848, trajo consigo sentimientos nacionalistas que desembocan en la necesidad de crear un mapa específico del país con el objeto de delimitar nuestras fronteras.

Aparece entonces Felipe Molina, precursor de la cartografía costarricense, quien en 1851 crea una representación, en la que se conjugan la precisión y la nitidez. Se trata de la primera graficación del país hecha por un costarricense, una obra de gran valor cartográfico en la que la silueta difiere muy poco de los mapas modernos.

El trabajo de Molina es vital porque sirve de base para el tratado Cañas Jerez, que establece en 1858 los límites con Nicaragua.

Manuel María Peralta y José María Figueroa son otros de los ticos que pusieron su grano de arena para el desarrollo cartográfico en la segunda parte del siglo XIX.

Paralelamente a la labor cartográfica de los costarricenses, hubo una "invasión" de viajeros británicos, estadounidenses, franceses, holandeses, suizos y alemanes que encarnaban los ideales de sus propios países, los cuales apuntaban a la búsqueda de una ruta interoceánica. Ellos, hacedores de crónicas de viaje, también dejaron un amplio legado cartográfico.

Y ya en el siglo XX destaca el intelectual suizo Henry Pittier, quien elaboró un mapa en 1903 de tan alta precisión, que prácticamente refleja el mismo perfil cartográfico del de nuestros días.

En la última fase de la cartografía moderna se incorpora una conjunción de elementos tecnológicos, como la teledetección o "percepción remota" ?donde se funden la fotografía con el desarrollo de la aviación?, que consiste en la toma de imágenes aéreas para el diseño de mapas, y los recursos satelitales, para crear graficaciones de alta nitidez.

El Instituto Geográfico inició en 1944 la elaboración del mapa básico nacional, que se concluyó en 1967 donde Costa Rica aparece en 133 hojas topográficas; se trata de un trabajo gigantesco que mide 64 metros cuadrados en escala 1:50.000.

Hoy en día el país está a punto de mirarnos en otro espejo, un espejo azul con acantilados y una infinidad de riqueza marina para explotar y proteger.

Recuadro

Grandes expectativas ambientales

Jorge Campos Montero, director del Instituto de Recursos Costeros y Marinos (Inrecosmar), se refiere al nuevo perfil de Costa Rica.

-¿Cuáles beneficios conlleva para la economía costarricense la nueva delimitación marina?

-Los nuevos lindes abren grandes perspectivas a futuro, no solo en cuanto a las posibilidades de explotación de la riqueza marítima que, obviamente, generará muchas fuentes de empleo. Merced a la ingente fauna y a los minerales que atesora el océano, tendremos una gran diversificación productiva, clave para estos tiempos de altísima competitividad en los mercados.

"También podremos ceder a otros países el desarrollo de áreas oceánicas que no estemos en capacidad de asumir dada nuestra vasta extensión marina; esto se puede hacer a través de concesiones, pero Costa Rica deberá velar por la armonía ambiental.".

-¿Qué significa la conservación del mar en los albores del siglo XXI?

- Habitualmente se piensa que lo que sucede en tierra modifica el océano, pero no necesariamente es así. Sucede más bien que los eventos marinos transforman radicalmente la tierra. El mar es un gran regulador climático y, en consecuencia, es capaz de cambiar la dinámica de la tierra, de modificar la geografía a través de huracanes, sequías e inundaciones que tienen que ver con fenómenos como El Niño y La Niña.

"Para evitar estas distorsiones, es elemental proteger el océano; existe, por ejemplo, una especie de algas que forman parte del plancton; toman el carbono de la atmósfera y lo incorporan a su estructura; al morir ellas, el carbono queda secuestrado en el fondo del mar y tarda miles de años para llegar a la superficie. Este es un ciclo natural y alterarlo va traer consecuencias irreparables.

"La fuerza más grande con capacidad para modificar el planeta a veces no se toma en cuenta y se descuida su conservación".

-¿Qué incidencia tendrá sobre la mentalidad colectiva ser el país más grande del istmo?

- Yo creo que será muy positivo, pero es preciso deslindar los conceptos.

Seremos el país más extenso de Centroamérica cuando concluyan las negociaciones con nuestros vecinos marítimos. Seremos el país más grande cuando seamos los pioneros en la conservación del mar, es decir, cuando tengamos con el océano la visión que se tuvo hace 30 ó 40 años con los bosques, al crear las áreas protegidas que tanto prestigio internacional y tantos beneficios han traído aparejados.


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