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Tributos | Proyecto de Simplificación Tributaria la eliminaría

Depreciación de activos revaluados en vilo

Wilberth Quesada Céspedes
El Financiero

Choque entre normativa contable y métodos que aplica la Tributación

Manos sosteniendo billetes y a un costado un talonario de facturasEl pago de impuestos sobre la renta para las instituciones y empresas se vería aumentado si se elimina la posibilidad de depreciar los activos una vez revaluados.

A escasos tres meses para el cierre del período fiscal, los empresarios no saben a ciencia cierta sí podrán o no depreciar los activos fijos sujetos a revaluación, como tampoco conocen la metodología que podrán aplicar para la revaluación de sus bienes muebles e inmuebles, ajustes que incidirían directamente sobre los estados de resultados y balance de situación.

Esto porque dentro del Proyecto de Simplificación Tributaria que se encuentra en trámite en la corriente legislativa y que recibió primer debate la semana anterior, se eliminaría la posibilidad de depreciar los activos revaluados, por considerarse que el mecanismo propicia un doble escudo fiscal.

Y por otro, porque la Dirección General de Tributación (DGT) aún no define la metodología que deberán aplicar los contribuyentes sobre la revaluación de los activos fijos sujetos al gravamen de renta.

La metodología que se aplicó en los períodos anteriores además choca con las normas internacionales de contabilidad (NIC) que en noviembre anterior acogió el Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica.

¿Depreciar?

De aprobarse el Proyecto de Simplificación Tributaria, se eliminaría la posibilidad que los activos, una vez revaluados, puedan ser sujetos de depreciación, lo que implicaría que ésta únicamente se aplique sobre el valor inicial de bien.

Con ello las instituciones y empresas ya no podrían incurrir más en el doble escudo fiscal que significa depreciar dos veces un mismo activo (sobre el valor inicial y el valor revaluado).

Vernor Mesén, asesor y consultor empresarial en contabilidad, calificó como correcta la modificación desde el punto de vista de la técnica contable y a la vez consideró que la medida es positiva para la administración tributaria.

Pero, aún falta por definir el método que aceptaría la DGT para la revaluación de los activos sujetos al impuesto sobre la renta del presente período fiscal.

Así lo aceptó el director de Tributación, Adrián Torrealba, quien agregó que hay tiempo hasta setiembre próximo para tomar la decisión.

Años atrás la DGT había diseñado un método de revaluación que consideraba un límite del 5% sobre el valor de los bienes inmuebles y un 10% sobre los muebles. Sin embargo, el año anterior varió el método y aceptó el uso de indicadores, dentro de ellos el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En apariencia, este método podría ser el que se aplique nuevamente para el año fiscal en curso.

Sin embargo, esa metodología choca con las NIC, ya que estas establecen que la revaluación de los activos inmuebles (terrenos y edificios) deben hacerse utilizando el criterio de un perito calificado, mientras que la del mobiliario se efectúa a través de una tasación.

Para éste último caso, se deja abierta la posibilidad de que la revaluación se pueda hacer a través de una fórmula de valoración, o sea, un tipo de índice, pero en el tanto no existan valores de referencia.

Mesén criticó la metodología aplicada de porcentajes de revaluación fijos pues adujo que técnicamente no están bien estructurados y, por consiguiente, no reflejan el valor real de crecimiento de los activos.

Calificó como aceptable el método de establecer indicadores para la revaluación e indicó que esa debe ser la alternativa que tienen las empresas para no incurrir en costosos peritazgos año con año.

Por su parte, Torrealba dijo que el método de reposición mediante peritazgo no se consideró ni sería considerado por razones administrativas. ?El espíritu de la resolución debe encaminarse a reflejar la capacidad contributiva del contribuyente, pero la Dirección no tiene la capacidad para verificar que los peritazgos estén bien hechos; por eso se descartó ese método?, puntualizó. Agregó que las disposiciones tributarias se pueden separar de las normas de contabilidad, ya que estas últimas no son sujetas de derecho.

Pese a esta circunstancia, en materia de revaluación de activos, las NIC incorporan y corrigen ?a criterio de Mesén? uno de los principales errores conceptuales en los que incurren las empresas e instituciones en sus registros contables.

Este tiene que ver con cómo se debe realizar el superávit por revaluación, ya que la norma establece que procede en el momento en que se vende o se retira el activo, o bien, efectuarlo durante la vida útil del activo en forma simultánea a la aplicación de la depreciación. En ambos casos se hace una transferencia desde la cuenta de superávit por revaluación a la de utilidades retenidas.

Mesén señaló que ese asiento contable normalmente no se hace en el país, ya que cuando se vende el activo nunca las empresas realizan el superávit de aquel, sino que lo mantienen de manera eterna en el balance.

?El efecto que este tratamiento ha tenido a nivel del balance de situación es que no se refleje la realidad económica de la empresa, ya que las utilidades retenidas deberían ser mayores a las que se observan; en tanto, el superávit por revaluación debería ser menor?, detalló.


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