Costa Rica
Panamá
Archivo Indicadores Sábado 31 de julio, 2004 Escríbanos

Actualidad
Editorial
Opinión
Informe Especial
Entrevista
Negocios
Finanzas
Tecnología
Economía
Internacional
Istmo
Legales
Gerencia
Estilos de vida

Opinión

Imprimir || Enviar por E-mail

En esta sección:

Banco Anglo Costarricense, hechos realidades y empates

Rodrigo Bolaños Zamora
Exinterventor del Banco Anglo Costarricense, Expresidente del Banco Central

Se ha argumentado, equivocadamente, que el cierre del Banco Anglo Costarricense (BAC) se hizo solo por motivos políticos, y que bien podría el BAC haber mantenido los bonos de deuda externa venezolana que supuestamente había comprado y esperar que se recuperaran sus precios y evitar las pérdidas y, seguramente --según estos argumentos-- el cierre. Algunos comparan la reciente crisis de los fondos de inversión y de pensiones con el caso del BAC y dan a entender que la administración 1994-1998, que se vio obligada a intervenirlo y cerrarlo porque se lo habían entregado quebrado, es la supuesta culpable de la debacle. Argumentan que en la reciente "crisis de los fondos" el Banco Central (BCCR) sí entró a proteger los bonos de la deuda externa y supuestamente y, aunque hubo pérdidas, eso evitó que se repitiera la historia del BAC, que más bien fue cerrado por malas intenciones políticas del Gobierno de 1994-1998.

Repaso de hechos

Como se puede comprobar en los múltiples documentos oficiales de las investigaciones (Tribunales, Intervención, Asamblea Legislativa) y en los reportes de los medios de prensa de la época, los hechos son los siguientes: Entre los créditos y sobregiros irregulares el BAC perdió US$50 millones. Además perdió otros US$50 millones en fondos que supuestamente se canalizaron a inversiones en deuda venezolana. Esos US$100 millones de pérdidas eran cuatro veces el valor del patrimonio contable del BAC. Para decirlo con claridad, las irregularidades señaladas lo habían dejado quebrado con un patrimonio negativo igual a tres veces lo que la contabilidad reflejaba. En la reciente "crisis de fondos" ningún banco sufrió pérdidas que ni por lejos se acercan a esas magnitudes.

Entre 1992 y 1993 el BAC canalizó irregularmente US$50 millones para supuestamente invertirlos en deuda externa por medio de la firma de los hermanos López Gómez, quienes posteriormente se fugaron de la justicia costarricense.

Supongamos, por un momento, que creemos sin cuestionarnos la versión llena de dudas de los hermanos López Gómez y del gerente y directivos del BAC sobre esas inversiones. Aún así el argumento de que solo era necesario dejarse los bonos de la deuda venezolana hasta que recuperasen su valor y evitar así la pérdida de los US$50 millones y posiblemente la quiebra (¿qué hay de la otra mitad de las pérdidas, las ligadas a los créditos irregulares, entre otros, a allegados?) no deja de ser un contrasentido. Según los López Gómez y las autoridades involucradas del BAC, con los US$50 millones del BAC la empresa de los López había comprado bonos de la deuda venezolana por cerca de US$200 millones a valor de mercado en transacciones realizadas en 1993. Es decir, habían pedido prestado US$150 millones a bancos del exterior, "apalancado" los US$50 millones del BAC, dejando en garantía la totalidad de los bonos por un valor de mercado de US$200 millones. Si bien esta modalidad de apalancamiento era normal en los mercados internacionales, estaba prohibida por la ley bancaria costarricense para un banco estatal como el BAC, por ser especulativa.

¿Dónde estarían los culpables?

Al poco tiempo de que los López habrían realizado esas transacciones con recursos apalancados del BAC, los precios de la deuda externa venezolana empezaron a caer en forma importante y disminuyó el valor de los bonos y, por ello, de la garantía. Los bancos extranjeros que les habían prestado los US$150 millones realizaron las normales "llamadas a margen" a los López para que repusieran la relación normal de garantía. Como ni ellos ni el BAC repusieron el valor de la garantía, los bancos extranjeros actuaron según lo contractualmente establecido: ejecutaron la garantía, vendiendo todos los bonos y pagándose los US$150 millones que habían prestado. Según esta versión de los López no sobró nada, no había bonos que dejarse. Se habían perdido los US$50 millones del BAC y no había bonos porque habían sido apalancados para especular con altas ganancias si los precios subían, pero para también para arriesgar altas pérdidas si bajaban, como ocurrió. Todo esto habría sucedido en 1993 antes de que siquiera fuera elegido el Presidente de la República que gobernó durante 1994-1998.

De acuerdo con la versión de los hermanos López Gómez y del gerente y directivos de esa época del BAC, si alguien es culpable de no haberse "dejado" los bonos venezolanos, habría que buscarlo en los López o en las autoridades del BAC o del Gobierno en la administración anterior al 8 mayo de 1994. Si hubiera culpables, estarían entre ellos. La nueva administración que asumió en mayo de 1994 no había tenido nunca la opción de "dejarse" los bonos de la deuda venezolana y "salvar" al BAC.

Versión infundada

Siempre me ha llamado la atención el éxito que tuvieron los argumentos de varios importantes políticos de la administración durante la que ocurrieron las irregularidades del BAC, para lograr un "empate" ante buena parte de la opinión pública. Lograron vender la versión de que había salido más caro el cierre que dejar abierto el BAC. Y, me llama la atención, porque la administración 1994-1998, la que lo intervino y se vio obligada a cerrarlo, no fue capaz de evitar que se propagara esa infundada versión. Lo que realmente ocurrió y no se supo explicar para evitar ese nefasto "empate", fue que el BCCR sí había entrado de lleno a apoyar al BAC con préstamos concedidos después de mayo de 1994. Esos préstamos cubrieron el vacío financiero de los US$100 millones de las pérdidas más las fuertes salidas de depósitos del público atemorizado al anunciarse el inicio del proceso de cierre del BAC. Cada día que pasaba, se sumaban intereses sobre los préstamos concedidos por el Banco Central al BAC y como si fuera un taxi con la "maría" puesta, la cuenta de intereses subió día a día durante el periodo de los varios años de la liquidación del BAC.

Esa cuenta de intereses es la que explica la gran parte el aumento en las pérdidas finales del BAC por encima de los US$100 millones iniciales. La mayor parte de esa cuenta no se hubiera eliminado si el BAC se hubiera mantenido abierto y hubieran surgido otros costos. Lo que sí parece cierto es que el "empate" enturbió la odisea política del cierre del BAC. Porque el cierre del BAC no solo tuvo un sólido fundamento económico, sino que también tuvo un sólido sustento político en el verdadero sentido del término, en el sentido de una decisión para fortalecer la legitimidad moral del Estado frente a la sociedad costarricense, al no ocultar, denunciar y sancionar la corrupción.


Servicios

Horario de vuelos internacionales de San José, Costa Rica

Descargue el Informe del año 2003 de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en formato PDF


¿Quiénes Somos? Condiciones de Uso Privacidad Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero
© 2004 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede
ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero.