Opinión
La culpa no es de la institución legislativa

Constantino Urcuyo
Analista
Deseamos que la asamblea legislativa produzca leyes de buena calidad, represente a la ciudadanía y contribuya al equilibrio de poderes. Sin embargo, esto no siempre es así, lo que provoca dos tipos de crítica: la bien intencionada; y la negativa que muchas veces revela tendencias autoritarias, pues se escoge un sistema sin partidos y con centro único.
La institución del parlamento es necesaria. La dictadura es ineficiente y provoca sufrimientos. La Asamblea no está dando los mejores resultados porque el sistema de partidos está fragmentado. A pesar de ello el control político ha mejorado y la vía rápida ha facilitado la gobernabilidad.
La existencia de una alianza ínter partidaria (Grupo 38) pareciera prefigurar el camino hacia el parlamentarismo donde las coaliciones facilitan la gobernabilidad y la representación. El estancamiento en torno al TLC reveló entrabamiento, aunque la discusión era necesaria.
En lo inmediato está la agenda complementaria que avanza al ritmo de las alianzas y del capital político ganado el siete de octubre, a pesar del obstruccionismo.
Cuando se evalúa el órgano legislativo no hay que tomarlo como un sujeto único, sino como un espacio donde convergen agentes diversos, la institución depende de sus acciones, la culpa de sus fallas es fundamentalmente de estos.






