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Estilos de Vida

Artículos Edición # 662

Letras con vista, tacto y olfato

El Financiero

Rodolfo González Ulloa

En noviembre del 2007, la firma Amazon, líder en el comercio electrónico de libros, presentó al mercado mundial el Kindle, un lector digital que, según la revista de Colombia Semana, se perfila como la nueva revolución editorial desde que Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles, en Maguncia, Alemania, en 1450.
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CLASE EJECUTIVA

Un tal Rodrigo García

María Lourdes Cortés

García es un director colombiano, criado en México pero que ha hecho su carrera en los Estados Unidos.

Antes de dedicarse al cine, estudió historia medieval en Harvard, pero luego se reveló su pasión por la fotografía e ingresó al American Film Institut, del cual se graduó en cámara y dirección de fotografía.

Poco después inició una carrera de director, primero en la televisión y luego en el cine, lo que lo llevó a obtener importanes premios en los festivales de Locarno y Cannes, entre otros.

En televisión dirigió capítulos de series comoCarnivale, Los Soprano y Six feet under. En el cine ha demostrado su sensibilidad en historias cortas de temática femenina. No en vano sus influencias literarias son Chejov y Carver.

La primera vez que vi una película suya fue en La Habana, en la Sala Glauber Rocha, donde estaban reunidos los más importantes cineastas latinoamericanos de la “vieja guardia”: Fernando Birri, Julio García Espinoza, Pedro Rivera, y algunos egresados de la Escuela Internacional de Cine y Televisión.

Habían transcurrido 15 minutos de iniciada la proyección cuando me voltee hacia atrás y lo vi. Estaba de pie, rígido, nervioso, pero era él. Le dije a mi amigo Luis Naguil, miralo, está allá atrás. Sí, me contesto, por primera vez no está en su propio “personaje”.

En efecto. Vio las dos horas del filme parado en la parte de atrás del cine, esperando la reacción de sus amigos cineastas. Era Gabriel García Márquez y la película,Nueve vidas (2006), el segundo largometraje de su hijo mayor, Rodrigo García.

Al final de la sesión, tuvo cinco minutos para mí y me confesó: “Estaba tan nervioso que vi toda la película de pie.” Además, confirmó: “No hay una línea mía en esta película. La vi terminada.”

En efecto, el mundo artístico de Rodrigo García, no tiene nada de realismo mágico, ni de exuberancia tropical y, por el contrario, es de un minimalismo y una intensidad que lo convierten en un estupendo cineasta y en todo menos en un “hijo de papa”.



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