Economía y Política # 650
Clamor por un INA selectivo
Empresarios piden reforma integral y concentrar cursos en necesidades de mercado laboral

Francisco Rodríguez /PARA EF
El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) que los empresarios quieren para este 2008 es una entidad selectiva, que en lugar de disparar cursos hacia todos los sectores enfoca su puntería a las necesidades del mercado.
En lugar de los 15.778 cursos de la actualidad, que van de abonos orgánicos a vendas frías para estética, los productores quieren un INA que genere su oferta a partir de lo que requieren las empresas y donde los graduados encontrarán trabajo.
Un instituto que sea capaz de promocionar sus servicios, en la actualidad ignorados por más de la mitad de los empresarios.
Una entidad que pueda cambiar su organización para moverse más rápido, en lugar de ser un ente burocrático que acumula un superávit de ¢30.000 millones, más por incapacidad de inversión que por vocación de ahorro.
No se trata de una carta a San Nicolás fuera de temporada, sino de un clamor que debería concretarse durante el presente año.
El año del INA
Productores y autoridades del INA coinciden en que se requiere de una cirugía a fondo en el instituto (el presidente ejecutivo, Carlos Sequeira, lo admitió a EF en julio del año pasado), pero el 2008 debería ser el año de la reforma.
Ahora Sequeira reconoció que desde el año pasado procura una comisión que diagnostique la transformación que se necesita para el instituto, pero ante algunos inconvenientes para concretar este proyecto, optó por buscar un acercamiento con el sector productivo, para depurar antes la oferta del INA.
“Esperamos iniciar en febrero esta revisión, para poder tener un diagnóstico con todos los sectores”, dijo Sequeira.
Sin embargo, enfatizó que espera tener el diagnóstico y una propuesta en el primer semestre del 2008, para buscar el apoyo de Casa Presidencial a transformaciones que deberán incluir desde lo interno hasta el marco legal.
Acercarse a sectores
El acercamiento es recibido con gusto en el sector empresarial, incluso con cierto sentido de urgencia.
“Le propusimos que realice un estudio para que destine los recursos para nuestro sector con base en las necesidades concretas. Esperamos que a más tardar esté a fin de mes, porque no podemos esperar... el boom de la construcción es ahora”, dijo Randall Murillo, director ejecutivo de la Cámara de la Construcción.
Esta situación se presenta en otros sectores: también la Cámara Costarricense de Tecnología de Información y Comunicación (Camtic) presentó una propuesta sobre los perfiles que se deben tener en los sectores tecnológicos.
“Tenemos una comisión que revisa la necesidad de concebir los técnicos como fuerza laboral clave para el país. La estamos decantando y esperamos tener un adelanto para junio”, expresó Otto Rivera, director ejecutivo de Camtic.
Pero las principales inquietudes pueden resumirse en una frase: definir prioridades.
“El INA ha sido como un vaquero que dispara para todos lados y no se concentra en las verdaderas necesidades laborales”, dijo Murillo.
En la actualidad, una cuarta parte de los cursos corresponde al sector de comercio y servicios, seguido del agropecuario. Pero esta distribución no es una respuesta al mercado laboral, sino a la matrícula de estas capacitaciones.
La reforma necesaria
Reaccionar no basta: la impresión en el sector productivo es que además de responder a las necesidades empresariales en el 2008, hay que pensar a largo plazo.
José Salas, asesor de la Cámara de Industrias, resaltó que se deben lograr cambios en cuatro ejes, desde reformas legales hasta el fortalecimiento del mercadeo del INA; de agilización de procesos a una apertura al cambio dentro de la organización.
“No es posible que se piense como en el INA de hace 20 años, con enfoques más a usuarios que matriculan cursos, que a la sociedad; que si una empresa necesita un curso, se lo dan hasta un año después que lo solicita”, ilustró Salas.
Ello implica un cambio profundo de mentalidad.
“Se tiene la sensación de que la cobertura es incompleta, porque obedece más a la organización del INA, que a necesidades de empresas y posibilidades de trabajo. Se requiere una reforma integral, el instituto debe dejar de dar cursos parciales: a veces se requieren técnicos cuya formación debe ser de un año, y en lugar de eso se imparten cursos muy específicos, que duran un mes”, dijo Mario Montero, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia).
Destacó que en la actualidad, si la industria alimentaria requiere capacitación que se vincula con el campo gráfico, por ejemplo, se presentan complicaciones.
También hay que pensar en las condiciones reales.
Murillo comentó que hay que aprovechar opciones como la capacitación en el lugar de trabajo, que existe pero no se aprovecha lo suficiente.
“Hay escasez de mano de obra, no es viable sacarlos de las obras y meterlos a las aulas. Si van a aprender en las obras, lo mejor es que sea con la capacitación del INA”, dijo.
Buscar nuevo rumbo
Sequeira asegura que varias de estas direcciones ya se buscan: se quiere pasar de módulos, en los que las personas llevan cursos independientes, a programas.
“Queremos graduar 48.000 personas con título, de técnico medio o asistente, en lugar de dar muchos cursos, que la gente lleva sin que tengan relación: la gente combina pastelería con peluquería, pero eso no le ayuda a insertarse en el mercado laboral”, explicó.
También anunció un aumento en las asistencias técnicas a las empresas.
A esta situación ayuda una mejora en el presupuesto. Aunque el INA goza de superávit, en el 2008 apenas recupera los niveles del 2003.
Precisamente Sequeira anunció que la ejecución en el año pasado alcanzó niveles históricos para el INA.
Pero todas estas situaciones podrían ser insuficientes si no se logra concretar una reforma integral.
Ya transcurrió la mitad de la administración Arias, sin tener el diagnóstico, ni la comisión que recomendaría esa reforma integral.
Todavía queda tiempo, pero se reducen los espacios para impulsar grandes transformaciones, principalmente en el ámbito legislativo.
Entretanto, en el sector productivo nacional crece el clamor para que se aproveche la agitación que aumenta en el mercado laboral, y se concrete ese INA con el que sueñan, de una vez.










