Opinión
Artículos Edición # 676
Una doble crisis
La encuesta del proyecto Inteligencia Financiera, de EF, que publicamos en esta edición, nos ofrece tres visiones distintas de la inseguridad ciudadana: la percepción, entendida como unificación de sensaciones en una experiencia; la realidad objetiva o directa, y la reacción ante el peligro.
El teletrabajo tiene doble filo
Una oportunidad de oro
Sí: Banca para el Desarrollo
Otras voces
ENFOQUES
UE: ¿fin de la unión política?
Constantino Urcuyo
El reciente “no” irlandés al Tratado de Lisboa crea serias dudas sobre la comunidad política europea.
¿Se quedará Europa con una unión económica limitada a regulaciones y armonizaciones comerciales?
Los irlandeses han dado un alto al proceso de unificación política europea, temerosos de perder neutralidad y soberanía fiscal, asustados por la perspectiva del aborto y del matrimonio gay.
Como ha resumido el semanario francésLe Nouvel Observateur : “Los católicos votaron contra la Europa del aborto. Los neutralistas rehusaron ingresar a una Europa militar. Los nacionalistas no querían volver a ser súbditos de un imperio. Los campesinos tenían miedo de la carne americana”.
El tratado tenía como objetivos finalizar la negociación para la reforma institucional de la Unión Europea (UE).
Entre sus principales disposiciones, figura la elección de un presidente por un periodo de dos años y medio, una comisión europea reducida, la designación de un representante de política exterior y el abandono de la regla de la unanimidad a favor de un voto de mayoría doble (al menos 55% de los estados, representando el 65% de la población).
El rechazo pone en aprietos la construcción política y la coloca ante varias rutas: a) volver a la situación previa; b) proseguir en el proceso de ratificación del tratado por parte de los otros parlamentos (varios lo han ratificado), esperando que Irlanda vuelva atrás en su decisión y c) seguir con el proceso de unión política a partir de un núcleo duro de Estados interesados.
La ruta será difícil. Un pequeño país ha puesto freno a un proceso que involucra a 500 millones de habitantes. Como señaló un exdiputado europeo: “La UE no atraviesa todavía la puerta sagrada de lo político, y pareciera que esto no va a cambiar”.
La principal lección para Centroamérica:
No le hagamos mucho caso a los europeos cuando recomiendan integración política acelerada.