En Números
No quite la vista del taxímetro
Esteban Ramírez C.
Cuando aborda un taxi en plena capital puede estar seguro de una cosa: si la famosa “maría” está buena y se topa con un chofer honesto, el primer kilómetro del recorrido le costará ¢420 y el adicional, ¢380.
Si invierte en el mercado de valores a través de un puesto de bolsa, las posibilidades de escoger tarifas son más amplias, una ventaja que, de paso, se transforma en reto porque es el inversionista quien debe hacer la tarea de buscar el mejor servicio al menor costo.
Banderazo. Una de las vías más utilizadas por los puestos de bolsas es la comisión por boleta. Esto significa que el intermediario le deducirá un monto fijo o variable del volumen que negocie en la bolsa.
En algunos casos, el monto puede ser de 0,25% ó 0,30% sobre el monto transado; cuanto mayor sea el saldo a negociar, la comisión puede bajar. En este esquema, es clave recordar que varios puestos de bolsa tienen comisiones mínimas por operación: a partir de un piso la tarifa mínima se queda en $30 ó $40.
Otro caso son las comisiones fijas cobradas con base en variables como el plazo de la inversión y el tipo de gestión de portafolio. Para un cliente muy activo, que maneja montos altos, le es más fácil negociar comisiones más bajas, así puede obtener entre el 0,25% y el 1,5% anual, dependiendo del músculo que enseñe .
Cargos extra. Con cierto tipo de clientes el puesto de bolsa puede negociar una comisión sobre desempeño. Es el caso de inversionistas que tienen metas de rendimiento mínimo (un 8% anual, por ejemplo) y sobre esa cifra están de acuerdo en compartir parte del excedente con el puesto.
Tiene que sumar los costos de transacción de la bolsa y los de custodia, que es una comisión cargada sobre el monto de su portafolio, que cubre el pago de cupones, capitales y emisión de estados de cuenta, entre otros. ¿Le han cargado algo más en el trayecto?