Empresas del Siglo XXI
Haciendo una diferencia

Emilia Amado
La empresa familiar es la estructura más común en el mundo para hacer negocios, sin embargo, ha habido pocas iniciativas para conocer las opiniones de sus líderes.
Con este fin, PricewaterhouseCoopers, que asesora a numerosas empresas familiares, realizó una encuesta en 28 países incluyendo mercados emergentes, a casi 1.500 empresas.
Se cubrieron temas críticos como los retos que están enfrentando, sus prioridades, el tema de propiedad familiar, planes de sucesión, remuneración de las gerencias, resolución de conflictos y los cambios económicos y regulatorios que los pueden afectar negativamente, todos temas que me gustaría compartir en próximas columnas.
En esta quiero enfocarme en el tipo de legado que desean dejar. Mencionaron motivos comerciales como construir marcas prestigiosas, introducir tecnologías de punta, hacer más grandes a sus empresas y de manera “sostenida” para que trasciendan a las siguientes generaciones. Pero lo que resultó destacable fue la recurrencia en asignar una alta prioridad a la conducta ética en el negocio y a las mejoras en el orden social y ambiental.
Mencionaron metas muy específicas, como crear cultura de honestidad ( Francia), reducir el nivel de criminalidad a través de proyectos (Sudáfrica), apoyar iniciativas contra el cáncer en las clínicas locales etc.
Solo 20 entrevistados hablaron en términos de enriquecimiento financiero personal y aún ellos mostraron aspiraciones modestas como suficiciente dinero para vivir confortablemente. Aquellos que los movía hacer mucho dinero fueron una pequeña minoría.
Lo que permite concluir que el motivador más importante para la mayoría de los dueños de empresas familiares es el deseo de dejar algo valioso para la siguiente generación , devolver valor a la sociedad y la pura “pasión” por su trabajo.