Opinión
Artículos Edición # 659
Una negociación relevante
No debe subestimarse la importancia para nuestro país y la región centroamericana de avanzar y concluir exitosamente las negociaciones tendientes a un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE), particularmente desde el punto de vista del componente comercial, que es el más importante de dicho acuerdo.
Falacia electoral sobre el Nafta
Sí a la doble candidatura
Banano costarricense y OMC
Cuba: la marcha ascendente
El riesgoso cambio mínimo
Otras voces
ENFOQUES
Intereses e inflación
Dennis Meléndez
En la reciente revisión de la economía nacional por parte del FMI, este muestra preocupación por la política de tasas de interés que sigue el BCCR, por su posible incidencia sobre la inflación futura.
El FMI tiene razón, en esencia: una disminución drástica de las tasas de interés, hasta llevarlas a niveles negativos, en términos reales, tiene efectos adversos sobre el ahorro y representa un estímulo para el consumo, y por esta vía, para la demanda agregada, en general. El mensaje que las actuales tasas de interés envían a los agentes económicos es que no vale la pena posponer el consumo.
Es claro que, en una economía tan abierta como la costarricense, tal como debe ser, en la cual los movimientos de capital no tienen mayores trabas, los diferenciales de tasas de interés son un estímulo para el ingreso de divisas, y por esta vía, para la acumulación de reservas internacionales y (o) revaluación cambiaria. Y en ese proceso, se producirá un aumento en las presiones de demanda. Parte de esas presiones se canalizan hacia la cuenta corriente, vía aumento en las importaciones, con el consiguiente crecimiento del déficit comercial. Pero en este caso, ese hecho, en vez de ser un problema, se convierte en una solución, pues alivia el exceso de oferta de divisas en el mercado cambiario.
La otra faceta es que parte de las presiones de demanda se van al mercado interno, hacia bienes y servicios que no se pueden importar o exportar. En alguna medida, eso fomenta mayor producción y provisión de estos. Pero como eso no siempre es posible, inevitablemente presionarán sus precios al alza.
En el tanto que este efecto sea más fuerte que el aumento en la oferta agregada de bienes, ello se reflejará en un crecimiento en el índice de precios. Ese aumento de precios, en el tanto en que no obedezca a excesos de oferta monetaria, no me preocupa. En su mayor parte representan cambios en los precios relativos, y eso, estrictamente hablando, no es inflación.