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Fútbol vrs. CCSS: un juego de 13 años
El partido entre los equipos de fútbol con la Caja se alarga por los reclamos de los clubes
Los equipos de fútbol y la seguridad social juegan un partido desde 1995, donde la CCSS ha lanzado ataques para intentar obtener el dinero que reclama y algunos clubes se defienden y dan contragolpes con todos los instrumentos legales disponibles para evitar los pagos millonarios.
La estrategia de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en el terreno de juego ha sido llevar a cabo inspecciones a los registros de planillas de los equipos, procedimientos administrativos, sanciones como el cierre de los estadios y cobros judiciales.
En el otro bando, las agrupaciones deportivas patean la bola para ganar tiempo. Han presentado apelaciones y recursos de revocatoria para impedir o alargar las sanciones de cierre de estadios, defensas en los procedimientos de cobro judicial y en pocos casos han interpuesto demandas por considerar que el cobro que les hacen es indebido.
Esas acciones ocasionaron que los minutos del encuentro entre la CCSS y el fútbol de primera división del país se hayan alargado, que las sanciones tarden en aplicarse y que se carezca de una resolución pronta que determine si los montos reclamados son válidos.
Según los datos aportados por la dirección de cobros de la Caja, siete equipos de primera división mantenían una deuda de ¢877,5 millones al pasado 26 de setiembre.
Ataques y contrataques
La primer jugada de este enfrentamiento la hizo la CCSS al sospechar que los equipos le estaban reportando salarios incompletos. Luego de inspeccionar con detalle las planillas comprendidas entre 1995 y el 2004, la institución determinó que faltaban aportes porque el salario de los jugadores era superior.
La reacción fue la de exigir el pago inmediato, pero este nunca llegó y posteriormente la CCSS se lanzó al ataque mediante el inicio de procedimientos de cierre de estadios y comenzó con los cobros judiciales, explicó Luis Diego Calderón, director de cobros de la CCSS.
La intención era llegar al marco de los clubes cuanto antes para obtener el dinero que reclamaba. No obstante, en ese avance se encontró diferentes planes de defensa, que le ha costado penetrar.
Los procesos de cierre forman parte de las primeras jugadas, pero son difíciles de ejecutar porque los equipos presentan apelaciones con las que ganan tiempo para evitar la sanción.
Hasta ahora la Caja ha efectuado nueve cierres desde el 2004.
En algunos casos, los procesos de cierre han tardado hasta siete meses. Actualmente, existen procedimientos contra cinco equipos de primera división, sin embargo, Calderón no dio detalles debido a que la Ley Constitutiva de la Caja prohíbe divulgar información de los patronos.
La mayoría de lo que la CCSS reclama son los denominados derechos de imagen de los jugadores, que se pactaban en un contrato independiente y evitaban las deducciones que debían aplicarse. Para la seguridad social este rubro es parte del salario de los deportistas.
El contraataque que llegó por parte de los equipos fue por medio de las vías judiciales. En el 2000 la Liga Deportiva Alajuelense (LDA), llevó el caso al Juzgado de Trabajo para que este determinara si los derechos de imagen eran salario o no.
El caso lo resolvió la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia en octubre del 2006, cuando le dio la razón a la CCSS al confirmar que los derechos de imagen son parte de los salarios.
Finalmente, la LDA realizó acuerdos con la Caja para determinar la mejor forma de pago y fue así como el pasado 17 de setiembre este club desembolsó ¢683,6 millones, 13 años después de que se emitiera el primer informe que reveló la existencia de la deuda.
El Club Sport Herediano pagó en julio pasado ¢286,5 millones.
El Deportivo Saprissa es otro de los que la CCSS tiene en su lista de grandes deudores. A este club le reclama ¢653 millones hasta el pasado 26 de setiembre. El equipo mantiene este caso en los tribunales de justicia, pues según su abogado, Jorge González, los montos solicitados provienen de aportes que no consideran como salarios.
Otros equipos como Cartago y Pérez Zeledón han hecho arreglos de pago. Brujas F.C. aceptó una deuda y está en espera de que se detenga el cobro judicial para hacer un convenio con la Caja.
Faltó atención en la cancha
Para Calderón, la presión que ejerce la Caja es igual para todos los patronos que estén morosos, pero los equipos de fútbol reciben un poco más de atención porque son los que más deben.
El funcionario agregó que la Dirección de Cobro mantiene un seguimiento especial a los 50 principales morosos de las seis regiones que suman el 45% de las deudas.
“El problema de los clubes es de los más grandes de la Caja (...), no es porque sea el fútbol, es porque están entre los 300 morosos principales”, añadió.
Para el presidente de la Unión de Clubes de Fútbol de Primera División (Unafut), Joaquín Hernández, el problema de las deudas se originó por una falta de información en el pasado entre los equipos acerca de cómo debían de hacer los contratos con los jugadores.
“La gestión (de los clubes) fue débil, se debió tener más conciencia y buscar mecanismos para evitar que creciera la deuda con la Caja”, afirmó Hernández.
Jugada de último minuto
Una última jugada promete una anotación para la CCSS. La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) puso en vigencia este año el reglamento para la concesión de licencias de clubes en el que se establece que ningún equipo profesional de fútbol podrá participar de un campeonato a partir del 2010 si mantiene deudas con las administraciones sociales o fiscales de cada país.
De acuerdo con Hernández, la Unafut ya está preparando el reglamento interno que regulará lo dictado por la FIFA y parte de las condiciones que exigirán –además de eliminar las morosidades– serán la contratación de una firma de auditores externos y la entrega de estados financieros.
Otra acción será un negocio que está preparando la Unafut con la organización Hogares Crea. Consistirá en un juego de apuestas para que el público pronostique resultados de los partidos.
Hernández explicó que un porcentaje de las ganancias que se generen se destinarán a los clubes, pero si estos están morosos con la CCSS ese dinero irá directo a pagar la deuda.
Frente a las jugadas judiciales, la Caja tiene en sus pies la anterior resolución de la Sala Segunda, que aunque no es vinculante para una sentencia futura, sí es un precedente que le puede ayudar en su reclamo.
Joaquín Hernández, presidente de Unafut
Luis Diego Calderón, director de cobros de CCSS

