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Opinión

Artículos Edición # 688

Fuera de juego

Ante una realidad como esta no caben, ni se valen, los rodeos o los eufemismos; así que denunciémoslo de una vez: en materia de actuar responsablemente en pro de la sostenibilidad del sistema de seguridad social de Costa Rica, siete equipos del campeonato de fútbol de la Primera División se encuentran –para expresarlo con el argot de este deporte– en posición fuera de juego.
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ENFOQUES

Un nuevo consenso

Constantino Urcuyo

Atrás quedó el idílico cafetal. Somos mestizos, permeados por desigualdades y con élites dirigentes que ven cuestionado su poder por actores emergentes.

La caída del viejo orden se refleja en la descomposición del sistema de partidos.

Algunos siguen añorando la Costa Rica de labriegos sencillos.

La utopía regresiva es compartida en la izquierda y en la derecha. El regreso a la “Edad de Oro de la Patria Rural” es la solución para la izquierda aislacionista y antiglobalizadora.

El nacionalismo de pulpería frente al supermercado y la glorificación del “pobrismo” campesino son sus ideales.

La derecha tradicional añora la docilidad de la peonada, redescubrirnos hermaniticos, pero con hermano mayor que organice el orden.

Otros buscan en el futuro. Para los bolivarianos: socialismo del siglo XXI , el rechazo a la globalización, la restauración del estatismo y la denuncia del neoliberalismo.

La derecha yuppy apuesta a la administración de negocios aplicada a lo público, aunque su fe en los mercados se debilite por la crisis.

Necesitamos realismo. Atrás se quedan nostalgias, autoflagelaciones y utopías fundamentalistas drogadas por el mercado o por el Estado.

La Fundación Konrad Adenauer ha publicado el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina; Costa Rica está en primer lugar por su respeto a derechos y libertades, por la calidad de sus instituciones y por los resultados de sus políticas.

Sobre esos logros se construye el futuro, nadando en el presente para moldear la realidad, no lloremos por un mundo que no se ajusta a nuestros deseos.

Redefinamos relaciones entre mercado y Estado. Sin el primero, no hay asignación eficiente de recursos; sin el segundo, no se pueden corregir las imperfecciones del primero.

Participación, rendición de cuentas, respeto permanente por la libertad son los complementos.



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