Economía y Política # 689
Ley de recurso hídrico se evapora
Cámara de Agricultura y Comisión de Ambiente reclaman a Minaet poco avance

Rodrigo Montenegro Archivo GN /PARA EF
La ley del recurso hídrico está a punto de quedar desbordada, entre los intentos del Gobierno de crear un megaproyecto y los reclamos del sector productivo por el estancamiento de esta iniciativa que tiene siete años de espera.
El conflicto podría terminar en tres afluentes. El que maneja el Ministerio de Ambiente y Telecomunicaciones (Minaet), una propuesta del sector agrícola con la complicidad del Ministro del ramo y una tercera proveniente de la Asamblea Legislativa.
Ya existe una iniciativa en trámite legislativo, pero tiene más de dos años de esperar un texto sustitutivo del Minaet. Con el año electoral a la vuelta de la esquina, el proyecto nuevo, que aún no ingresa, podría quedarse en un dique seco.
No es solo un problema de tiempo. Maureen Ballestero, presidenta de la Comisión de Ambiente en la Asamblea Legislativa que tramita la reforma, cuestionó la tendencia de tratar de resolver todos los problemas del agua con una sola ley.
“No se puede resolver el problema del agua potable, de generación hidroeléctrica, con una ley general de aguas. Eso abre más frentes, complica el consenso”, afirmó.
Esto parece reflejarse en las críticas ante la coordinación realizada por el Minaet. En el ámbito productivo, la Cámara de Agricultura se distanció de la preparación del texto sustituto, molestos porque no se incluyeron “algunos consensos”.
“Analizamos las versiones 7 y 8, y para nuestra sorpresa, se incluyen artículos que ponen en riesgo áreas ambientalmente frágiles... Además, se mantienen los niveles de incerteza jurídica que hemos denunciado”, dice la carta firmada por Álvaro Sáenz. presidente de la Cámara.
En el campo legislativo, Ballestero reclamó el estancamiento del debate. “El proyecto de ley de recurso hídrico está muy mal, no vemos disposición para que avance”, comentó.
Entre dos aguas
A pesar de esto, el ministro de Ambiente, Roberto Dobles, declaró que las aguas están calmas.
Aseguró que la comisión interinstitucional trabaja para lograr un proyecto que sea viable. “Cualquier proyecto que no busque el consenso, como lo hacemos, no tiene viabilidad política”, aseguró Dobles.
El ministro rechaza que haya una recarga de temas, y asegura que precisamente el objetivo es lograr una legislación integral, en la que se mejoren temas que no se trataron en la actual versión, como el tratamiento de aguas subterréneas y enfrentar problemas del cambio climático.
Con respecto a la carta de la Cámara de Agricultura, afirmó que son el único sector que se retiró de este proceso.
CARTA de la Cámara de Agricultura al Minaet
Al respecto, Luisa Díaz, representante de la Unión de Cámaras en la comisión, atribuyó el anuncio agrícola a que el sector quería exclusión total de algunas regulaciones.
Sin embargo, José Millán, del Programa Interdisciplinario de Investigación y Gestión del Recurso Hídrico (Priga) de la UNA, resaltó que el consenso se había generado con el anterior proyecto, el que se encuentra en la Asamblea.
Revivir la corriente
Hay algo que no se discute: el consenso para la reforma a la ley de aguas de 1942 no está a la vista. Aunque Dobles lo anunció para junio en mayo pasado, ahora admite que todavía existen “diferencias importantes” entre los actores de la Comisión Interinstitucional que prepara el texto.
Declinó identificar las diferencias, pero Díaz citó temas de protección y de derechos.
“En este país se podría definir como protección el 75% del territorio, no permitiría usar el agua, ni producir. Lo otro son derechos de entidades que no necesariamente se mantienen en la propuesta, como en generación de energía con agua”, expresó.
La Cámara de Agricultura presenta una visión diferente en su carta, en la que cuestiona la protección de áreas, la claridad jurídica y la creación de nuevas entidades que generarán burocracia y más tramitomanía.
La síntesis es un panorama en el que hay diferencias todavía calientes.
Ello podría que, lejos de armonizar criterios, broten nuevas iniciativas que compitan con el esfuerzo del Minaet.
Es una posibilidad que se baraja en el ámbito legislativo. “Si no nos mandan el texto, tendremos que iniciar un nuevo proceso, porque estamos llegando al límite y el país requiere una nueva ley de aguas. Tenemos sectores que apoyarán esto”, dijo Ballestero.
En el ámbito agrícola, el ministro Javier Flores confirmó que invitó a la Cámara a presentar sus inquietudes y se las entregará a Dobles.
¿Queda tiempo suficiente para poner sobre el papel las opciones y buscar un nuevo consenso? Para Dobles, eso no es lo fundamental.
“Lo importante es que el proyecto sea técnicamente sólido y adaptado a la realidad”.
Y mientras tanto, el tiempo se agota día a día, gota a gota.
2001
Brota corriente. Ingresan a la corriente legislativa tres proyectos para reforma integral a Ley de aguas.
2002
Unir las aguas. Tras estudio de GWP, se agrupan los tres proyectos en una propuesta consensuada.
2003
Gotas para todos. El segundo texto sustituto se consulta en talleres en las diferentes regiones del país.
2005
El nuevo cauce. El texto recibe dictamen afirmativo en comisión, ingresó al Plenario y recibió mociones.
2006
Empozada. Comisión de Ambiente acordó esperar texto de Ministerio de Ambiente. Aún lo esperan.
A pesar de que la reforma a la ley tiene casi siete años de procurar un consenso, todavía hay temas donde el debate se calienta y no da señales de estar maduro.
Derechos: la claridad de que se consagre el agua como derecho inquieta a sectores académicos y ambientalistas.
Igualdad y exclusiones: En sectores productivos y públicos, la igualdad de entidades, tanto privadas como públicas, al acceder a temas, genera inquietudes. También los aspectos que deben generar exclusiones.
Protección: La definición de los conceptos que se deben proteger son claves en un país como Costa Rica. Una definición amplia dificultará su uso, una restrictiva pondría en riesgo la conservación.
Participación: Lograr un proyecto consensuado es uno de los objetivos, pero ya se había logrado una consulta amplia en el actual proyecto. Y la nueva participación genera reclamos en la Cámara de Agricultura, que alega verticalismo en el proceso.
Fuente Consultas a sectores.


