Opinión
Compartir Enviar Imprimir Comentar RSS

Partidos sin propuestas

NicolásBoeglin

Además de su prodigiosa biodiversidad, Costa Rica cuenta con suelos altamente vulnerables y costas sensibles a la contaminación telúrica. Su peculiar relieve y régimen de precipitaciones limitan sustancialmente el desarrollo de actividades de cierto impacto. Hoy, una cantidad igual o incluso menor de agua llovida causa estragos en partes bajas de cuencas en la Zona Norte, pero también en cantones heredianos. En Escazú se “huelen” efectos de su crecimiento. Varias playas van perdiendo su atractivo de antaño o su sello ecológico.

Mientras los diagnósticos sobre cambio climático vaticinan entre 30 a 40% menos de precipitaciones en Guanacaste en los próximos años, un hotel de 701 habitaciones en Playa Matapalo fue inaugurado.

Mientras estudios de la UCR indican que desde el 2002, Costa Rica perdió el 50% de sus monos, asistimos a una expansión piñera sin precedentes en zonas de altísima biodiversidad. Mientras vivimos en un país bendecido por el agua, el AyA y la ESPH se alistan ante una probable crisis de abastecimiento del agua potable en el Valle Central. Y mientras las normas ambientales son citadas como referentes internacionales, las instituciones encargadas de su tutela, so pretexto de no frenar la inversión extranjera, son “intervenidas” (tal como ocurrió con la Setena en abril del 2008) por el “bisturí” de un Ministerio al que nadie le conocía veta ambiental particular (EF, 642).

Profesor de Derecho internacional, UCR

“ Algunos partidos nos quedaron debiendo, pero sobre todo, a los más pequeños y a las futurasgeneraciones”.

“Insensatez” de la expansión piñera en Costa Rica (EF, 724), “Déficit de coherencia” ambiental (EF, 740), evidencian el doble discurso imperante. Con una clara llamada de atención del Estado de la Nación (2009): “Costa Rica exhibe un ritmo en la demanda por los recursos naturales mayor que la capacidad de su territorio para satisfacerla”. Además, un señalamiento inequívoco al Estado, el cual “ha dejado de ser el mediador entre entes privados y comunidades y ha pasado a ser el generador de conflictos por decisiones tomadas sin diálogo”.

Las comunidades afectadas presentan recursos ante los tribunales, incluso demandas posteriores por desacato contra alcaldes y/o ministros que incumplen fallos de la Sala IV. Exigen reestablecer moratorias (minería química a cielo abierto, exploración petrolífera) o decretar nuevas moratorias (para el desarrollo inmobiliario en el Guanacaste, para nuevas plantaciones de piña, para el otorgamiento de permisos de uso y de construcción en la ZMT en Osa y Golfito). Pero, estas y otras demandas, encuentran muy poco eco.

Ante semejante panorama, se hubiese esperado de esta contienda electoral algunas propuestas drásticas de los partidos políticos para mitigar los efectos nocivos de esta degradación ambiental. Revisando las propuestas de cuatro de ellos (EF, 740) intentamos encontrar alguna novedad en materia de ordenamiento territorial o una alusión discreta a la clave del problema, la incorporación de la variable ambiental.

Solo un partido habla de armonizar la legislación urbanística con la ambiental. ¿Reforzar las capacidades de Senara para realizar estudios hidrogeológicos y matrices de vulnerabilidad de los suelos, las del INTA para que realice mapas de capacidad de uso del suelo? ¿Aprobar sin más preludios el Prugam? ¿Rescatar de una muerte casi segura Caño Negro y otros sitios protegidos? ¿Qué responden estos partidos a estas solicitudes de moratorias? Definitivamente, algunos grandes partidos nos quedaron debiendo, pero sobre todo, a los más pequeños y a las futuras generaciones.

Bookmark and Share Enviar Imprimir Comentar RSS
INFORMACIÓN RELACIONADA

Elecciones2010

mediakit
©2009 El Financiero. El contenido de El Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del medio. Escríbanos a editor@elfinancierocr.com