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Los tarjetahabientes han decidido modificar sus prácticas de uso y de pago de las tarjetas de crédito a raíz de la recesión económica. Por eso los emisores prevén un crecimiento moderado del negocio este año.

Jorge Arce Archivo /EF

Ticos guardan sus tarjetas

Saldos no han crecido en el año; emisores confirman enfriamiento del negocio

Ante la recesión económica que afecta al país, los costarricenses decidieron usar menos o con mayor precaución sus tarjetas de crédito.

Aunque el nivel de endeudamiento de la gente con los plásticos sigue siendo alto, el saldo prácticamente no ha crecido en lo que va del año.

A mayo anterior, 12 bancos emisores reportaron un saldo de crédito colocado en tarjetas de ¢407.000 millones a la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), monto que es apenas un 1% superior al de diciembre pasado.

Algunos emisores confirmaron que los clientes están utilizando con menos frecuencia el plástico o modificaron sus costumbres de pago: abonan más del mínimo o empezaron a pagar de contado.

Aunque la variación de los últimos 12 meses fue del 40%, muy similar a la tendencia que se había presentado en los últimos años, el comportamiento de los primeros cinco meses demuestra que el negocio prácticamente no ha crecido.

Los emisores agregaron que efectivamente la gente decidió ser más cautelosa con el uso de las tarjetas y por eso estiman que el crecimiento para el resto del año seguirá siendo moderado.

El más reciente estudio sobre el mercado de las tarjetas del Ministerio de Economía –de mayo pasado– indica que en el país existen 26 emisores, los cuales manejan una oferta de 401 productos distintos.

El documento señala que el endeudamiento de la gente con este instrumento era de ¢571.910 millones, pero esta cifra incluye no solo a los bancos, sino también a cooperativas y a otras empresas que se dedican solo a este negocio y que no reportan sus cifras a la Sugef.

En el país circulan 1,3 millones de tarjetas.

Bien guardadas

Semanas atrás, algunos economistas habían manifestado su preocupación de que la gente esté sobreendeudada con las tarjetas y que eso pueda desembocar en una crisis financiera.

No obstante, las cifras y los emisores señalan que las personas más bien decidieron modificar sus prácticas de uso del instrumento a raíz de la recesión económica.

“Entre enero y febrero, cuando más se hablaba de crisis, los clientes pagaron con creces sus saldos de tarjetas”. Jorge Bonilla, director del Banco Nacional

“Nuestros clientes han disminuido su ritmo de compras, pero han mantenido el ritmo de sus pagos”. Gabriel Pascual, gerente de Productos de Scotiabank

“Los clientes han sido cautelosos en el uso de este instrumento, de ahí que el crecimiento del saldo es menor”. Lorena Blanco, coordinadora de Tarjetas del Popular

Datos recopilados en Sugef indican que 8 de los 12 emisores bancarios sufrieron una caída en los saldos en relación con el año pasado, entre ellos, el Banco Nacional, el Popular Citi, HSBC, Improsa y Scotiabank.

“Es un comportamiento en todo el mercado de tarjetas de crédito”, confirmó Mario Rivera, gerente del Banco de Costa Rica (BCR).

Los emisores aclararon que ese menor crecimiento no responde a una decisión propia de aplicar el freno a la colocación de plásticos sino al hecho de que las personas comenzaron a usar con más cautela sus tarjetas.

“Algunos clientes eran de pago mínimo y ahora pagan más del mínimo. Algunos clientes que no pagaban siempre de contado, ahora sí lo hacen. Lo ocurrido deriva de una decisión de nuestros clientes, que es a todas luces una sana práctica”, comentó Jorge Bonilla, director corporativo de Banca de Medios Electrónicos del Nacional.

Esa misma versión fue confirmada por autoridades del BCR, de Scotiabank y del Popular.

Las entidades descartan que haya un sobreendeudamiento de la gente dado el comportamiento observado este año y las rigurosas prácticas que aplican antes de otorgar una tarjeta.

Aún así, algunos han aprovechado la coyuntura para generar conciencia entre los tarjetahabientes sobre el buen uso del plástico. Por ejemplo, el anuncio de Credomatic en televisión.

Empero, eso no significa que los emisores eliminen las promociones que ofrecen a sus clientes para impulsar el uso de las tarjetas como, por ejemplo, los descuentos en restaurantes.

Las tarjetas de crédito es uno de los negocios más rentables para los bancos debido a las altas tasas que cobran y a las comisiones que aplican.

A pesar del escaso crecimiento que ha tenido el negocio los emisores dicen que mantendrá sus políticas de otorgamiento de tarjetas.

El Banco Nacional afirma que solo coloca a clientes con demostrada capacidad de pago y buen historial crediticio. Scotiabank, por su parte, investiga primero las deudas que posee el cliente en otras entidades financieras.

El Banco Popular también solo ofrece el producto a los clientes que estén afiliados al sistema de pago de salarios a través de la entidad, dado que el pago mínimo se les deduce de su cuenta de ahorros.

Esta época de crisis se presta para que la gente evite pedir una tarjeta si no la necesita y, si la tiene, para que la use con moderación, sin olvidar sus posibilidades de pago.

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