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El Financiero
El beneficio ecológico. Las Lajas, ubicado en Sabanilla de Alajuela, es uno de los proyectos financiados por Fundecooperación. Esta entidad ha mantenido abierto el crédito a pesar de la crisis.

Fundecooperación /PARA EF

Microcrédito sigue fluyendo

Algunas líneas de fondeo se congelaron, pero el sector no se paralizó

Aunque la crisis económica secó las fuentes de financiamiento locales e internacionales de un momento a otro, el microcrédito siguió fluyendo y eso evitó la paralización de miles de microempresas y pequeñas empresas.

¿Cómo lo lograron?

Las asociaciones que se dedican a girar recursos a estos empresarios tienen dos ventajas: poseen fuentes de fondeo muy diversificadas (bancos locales, bancos internacionales, organizaciones no gubernamentales y países desarrollados) y negociaron de antemano líneas que les permitieron mantenerse a flote.

Eso no significa que no tuvieron que dosificar la colocación en algún momento y que varias sí se quedarán sin recursos temporalmente.

En Costa Rica existen 26 asociaciones dedicadas a brindar crédito, capacitación y asistencia a los microempresarios. La mayoría (19) pertenecen a la Red Costarricense de Organizaciones para la Microempresa (Redcom).

Estas atienden usualmente unidades de negocio de menos de cinco personas que carecen de recursos para iniciar un proyecto o no tienen suficientes garantías por lo que no son sujetos de crédito en la banca tradicional.

En su mayoría, están ubicadas en las zonas rurales del país y se dedican a la agricultura, el comercio y los servicios.

Se trata de un sector muy sensible porque las asociaciones dependen del flujo de recursos que reciban de la banca estatal o de bancos y entidades financieras del exterior.

Crédito no paró

De 10 asociaciones consultadas por EF, solo tres confirmaron que tuvieron dificultades a finales del año pasado por el cierre del crédito, cuyo flujo se está normalizando hasta ahora.

Leonardo Azofeifa, director ejecutivo de Fodecosur (que atiende en la Zona Sur), confirmó que pasaron dificultades para acceder a fondos y el principal problema lo tuvieron con el Programa Nacional de Apoyo a la Micro y Pequeña Empresa (Pronamipe) del Ministerio de Trabajo, pues les asignó menos recursos de lo previsto.

“Hemos desatendido parte de la población. Tuvimos que restringir las áreas de atención y la cantidad de usuarios”, afirmó.

Situación similar vivieron la Fundación Mujer (dedicada a atender a mujeres empresarias de todo el país) y Fomic (financia proyectos de desarrollo sostenible en el Área Metropolitana).

“Hemos pedido a las señoras paciencia, pues ya no somos tan rápidas y oportunas en la entrega de recursos”, comentó Zobeida Moya, de Fundación Mujer.

“No hemos tenido un impacto. Las líneas siguieron el desembolso normal pues ya las teníamos negociadas”. Elías González, director ejecutivo de Fiderpac

“Las líneas se cerraron de un momento a otro. Por eso al final decidimos ser más prudentes”. Shirley Mesén, directora ejecutiva de Fomic

Sin embargo, en términos generales, el sector logró capear la crisis.

Redcom informó que la colocación de crédito se ha mantenido creciente. Entre el 2007 y el 2008, la cartera de sus asociadas aumentó un 32% y hoy ronda los ¢42.500 millones.

Solo las diez asociaciones consultadas por este semanario reportaron una colocación de ¢40.000 millones, entre 17.000 operaciones.

Entidades como Acorde, Adri (las dos más grandes), Fundecooperación, Fundecoca, Fiderpac, Fundebase y Credimujer señalaron que el flujo de crédito nunca se detuvo, aunque sí aplicaron medidas para ser más prudentes en la colocación.

Acorde, por ejemplo, aseguró que con el fondeo que tenían cubrieron la demanda, aunque no generaron nuevos clientes.

Fundecooperación más bien cuenta con un nuevo fondo de crédito de $7 millones destinado a proyectos de desarrollo sostenible en todo el país.

Fundecoca, Fiderpac y Fundebase revelaron que sus proveedores les han ofrecido más bien ampliar las líneas de crédito.

Buscando fondos

Sin embargo, la coyuntura actual ha motivado a estas asociaciones a redoblar esfuerzos para buscar nuevas fuentes de financiamiento, tanto a nivel local como internacional.

Quieren aprovechar que las llaves del financiamiento se están volviendo a abrir aunque sea lentamente.

Acorde, Fundación Mujer, Fundebase y Fundecooperación confirmaron que han iniciado contactos con organismos financieros internacionales, aunque no revelaron cuáles.

Adri anunció que está buscando obtener una calificación de riesgo para poder ser sujeto de más financiamiento internacional. Tocará las puertas de Holanda y de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Fodecosur anda por esos mismos pasos y confirmó negociaciones con la organización holandesa Oikocredit, la estadounidense Kiva y el Banco Centroaméricano de Integración Económica (BCIE).

Por su parte, Credimujer y Fomic buscan opciones con los bancos locales, especialmente el Banco Nacional y el Popular.

Eso significa que los microempresarios no tienen por qué preocuparse, porque, al menos, financiamiento existe.

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