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El complejo VIVA se desarrollaría, según los planes iniciales, durante el 2007 y el 2008 para una inversión estimada de $60 millones. En junio del 2008, los desarrolladores, Beach One Developments, anunciaron su cancelación.
archivo GN PARA EF

Proyecto VIVA en manos de jueces

14 inversionistas que hicieron depósitos para condominio en Punta Leona se unieron en acusación

Sin disimular su enojo, los costarricenses Marco Zecca y Jazmín Arias, recordaron que desde junio del 2008 esperan que los desarrolladores del fallido proyecto inmobiliario VIVA Punta Leona les devuelvan cerca de $36.000 que invirtieron como adelanto por una casa en la playa que nunca se construyó.

Este también es el caso de otros 13 , de los 34 inversionistas que en el 2007 compraron un derecho por un condominio que se localizaría en el Pacífico Central costarricense.

Su esperanza está ahora en el Juzgado de Garabito (Puntarenas) pues es allí donde presentaron una demanda penal y civil.

La querella, es una acusación por supuesta estafa en contra de siete personas, entre ellas los empresarios Eugenio Gordienko y Harold Wright, quienes figuran como los representantes de la firma Beach One Developments.

Según Carolina Rodríguez, vocera de prensa del Ministerio Público, la causa está activa y en proceso de investigación.

Rodríguez prefirió reservarse los detalles, amparándose en la prohibición establecida en el Código Procesal Penal por ser una causa aún sin resolver.

Mario Pacheco, otro de los acusados y abogado de la empresa turística Hotel Punta Leona (la cual está asociada con Beach One Developments), confía en que la demanda sea desestimada por los mismos criterios jurídicos que jueces de San José rechazaron una primera acusación presentada en forma individual por otro comprador.

Sin embargo, José Joaquín Ureña, defensor de los 14 inversionistas afectados, recordó que esta primera demanda se desestimó porque los jueces consideraron que se trataba de un caso civil y no penal, y el fallo no fue apelado.

Reclamo millonario

Esta historia comenzó en abril del 2007, cuando personas de Costa Rica, Canadá y Estados Unidos dieron el enganche de un condominio de playa.

El proyecto: un complejo de 36 viviendas con precios que oscilaban entre los $189.000 y los $749.000.

En esa fecha los 34 compradores firmaron contratos de compra-venta, depositando cada uno el equivalente al 10% del valor total del condominio.

Por ejemplo, Paul Coster, oriundo de Nueva York, Estados Unidos (EE. UU.), pagó $35.000, Rick Goodman de Florida canceló $36.690 lo mismo que depositó el costarricense Antonio Oreamuno, y Gretchen Gary lo hizo por $21.490.

David y Vicky Karlin contaron que luego de hacer el depósito por $53.070, los encargados del proyecto cambiaron las condiciones de su compra: pasó de un condominio de tres a dos habitaciones y de tener vista al mar a no tenerla. Eso les aumentaba el costo en $100.000 y optaron por pedir la devolución.

Para junio del 2008, Beach One Developments les envió una carta, firmada por Eugenio Gordienko y Harold Wright, explicándoles que debido a las condiciones de mercado, sería imposible continuar con el proyecto VIVA Punta Leona.

En la misiva se ofrecía a los compradores dos opciones. La primera era reembolsarles el 100% del depósito en un plazo fijado para marzo del 2009, para lo cual se crearía un fideicomiso.

La otra ruta era que su inversión fuera trasladada a un nuevo proyecto llamado Limoncito, el cual sería desarrollado exclusivamente por Hotel Punta Leona.

“Nos decían que o entrábamos a un proyecto nuevo (Limoncito) también en Punta Leona o que nos devolvían nuestro dinero en 10 meses, lo cual tampoco sucedió”, dijo Oreamuno.

Mario Pacheco, de Punta Leona, explicó que VIVA no se desarrolló porque los costos de construcción y los gastos inherentes al planeamiento y desarrollo aumentaron mucho.

36

unidades residenciales en condominio se planeaban construir en Viva Punta Leona.

$16,3

millones estimaban los desarrolladores obtener en ventas para la primera etapa.

$1,7

millones obtuvo Beach One Developments por la preventa realizada a los 34 inversionistas.

“Estaremos satisfechos cuando recibamos de vuelta nuestros depósitos, y los intereses y gastos legales sean cubiertos”. Paul Coster, inversionista de Nueva York, EE. UU.

“El certero análisis jurídico hecho para la primera causa hará que la segunda se falle con los mismos fundamentos”. Mario Pacheco, Punta Leona

“Antes de generar un problema mayor, los socios tomaron la decisión de cancelar el proyecto cuando los compradores que existían hasta ese momento, habían pagado únicamente el 10% del precio de las unidades”, aseveró.

EF supo que también Limoncito está detenido desde el 2008. El plan era construir 348 habitaciones tipo suites en 22 hectáreas.

¿Por qué no devolvieron los depósitos? Pacheco explicó que ni la compañía desarrolladora ni sus socios han tenido la suficiente liquidez. Vencido el plazo prometido, optaron por crear un fideicomiso con la garantía de unos terrenos de valor suficiente que cubrirían los depósitos.

De acuerdo con Pacheco, cuando este grupo de compradores decidió llevar el asunto a los tribunales alegando un engaño “que claramente nunca existió”, el proceso de liquidación de garantías se vio afectado.

La versión de los compradores contradice a Pacheco.

Gretchen Gary comentó que ella pidió que le devolvieron el depósito pero desde ese momento ni sus llamadas ni sus correos electrónicos fueron atendidos.

Cuando se hizo obvio –dijo– que los desarrolladores no iban a devolver el dinero, Gary y otros afectados conformaron un grupo y buscaron ayuda legal.

Uno de ellos, Rick Goodman contrató a su propio abogado en EE. UU., Robert Pollock, quien además es socio de Punta Leona.

Pollack envió una carta a los abogados de Gordienko donde detallaba la forma cómo su cliente pedía la devolución del dinero: una parte pagadero a abril del 2009, otra parte en forma inmediata y otro monto al 2009 pero con un 6% de interés.

“Hubiera sido preferible haber hecho un depósito a las cuentas personales de los desarrolladores”, dijo con ironía Ralph Carlson.

Para él, el exitoso mercadeo unido a la reputación de los desarrolladores y a la participación de Stewart Title lo motivó a invertir.

Stewart Title emite títulos que garantizan e indemnizan al comprador de una propiedad si esta aparece con algún problema legal.

Aunado al reclamo civil por los recursos sin devolver, el grupo de inversionistas asegura que se trata de una supuesta estafa por irregularidades en el contrato.

Advierten que nunca se especificó número de finca ni de plano. También dicen que la propiedad tiene siete números de identificación distintos y que no le pertenece a los desarrolladores de Beach One Developments.

Pacheco admitió que la finca donde se desarrollaría el proyecto habitacional pertenecía originalmente a Hotel Punta Leona S.A., que a su vez es socio de Beach One Developments. El primero le traspasaría al segundo la propiedad, lo cual no ocurrió porque la finca sirvió primero como garantía para obtener el préstamo bancario y con este el capital de trabajo inicial. Al cancelarse el proyecto fue traspasada a otra empresa que se hizo cargo de la deuda bancaria.

Condominio de papel

Condominio de papel

36 casas fueron vendidas en cuatro horas el 30 de abril del 2007. Cada comprador depositó el 10% del valor.

6 de junio, 2008

Beach One Developments envía carta sobre cancelación del proyecto. Promete devolver dineros en 10 meses.

6 abril, 2009

Vencido el plazo prometido, los compradores permanecen sin recibir sus depósitos.

5 junio, 2009

Demanda. Un grupo de 14 inversionistas interpone demanda penal y civil en Fiscalía de Garabito, Puntarenas.

Marzo, 2010

Causa penal se encuentra en investigación. Beach One Developments espera que sea desestimada.

Agenteescrow

El papel de Stewart Title en el proyecto fue solo de tercero neutral.

1

Los compradores, extranjeros en su mayoría, dicen que sintieron tranquilidad por el involucramiento de Stewart Title.

2

La firma actuó como agente escrow, es decir tercero neutral en la transacción que sigue indicaciones de contrato.

3

El contrato decía que los $5.000 de reserva y el 10% de depósito deben girarse al desarrollador.

4

Este monto transferido operó como pago inicial y eso fue especificado a los inversionistas.

5

Stewart Title no figura como demandada en el proceso. Ha sido citada únicamente como testigo.

Fuente Orlando López, Stewart Title.

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