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El Financiero

¿Cuán verde es el consumidor tico?

Participe en el foro: ¿Qué tan amigable con el ambiente se considera usted?

El costarricense cree que la contaminación es un tema urgente, pero no prioriza al comprar artículos ecoamigables

Como consumidora, Karen Travierso busca jabones que sean biodegradables y productos orgánicos. Además, lleva su propia bolsa de tela al supermercado para ayudar a la naturaleza a procesar menos bolsas plásticas.

Ronald Sancho, por su parte, compra artículos y alimentos que estén envasados en plástico oxobiodegradable cuyo proceso de deterioro en el medio ambiente es más rápido y amigable.

El tico ha tomado más conciencia de la problemática ambiental y así se demuestra en una encuesta realizada por el proyecto de Inteligencia Financiera de EF, coordinado por el economista Ronulfo Jiménez.

Empero, lo anterior no significa que ese mayor discernimiento con el tema ambiental se traduzca en nuevas conductas de consumo.

La encuesta se elaboró con una muestra de 718 personas jefes de hogar, en todo el territorio nacional y en hogares con teléfono. Se realizó del 1 al 14 de febrero pasado por parte de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica.

Este informe revela detalles de cómo percibe el tico el problema ambiental así como qué acciones individuales implementa para ser más amigable y causar menos impacto.

También contempla opiniones en torno a las políticas ambientales que debería poner en marcha el Gobierno. Por ejemplo, la mayoría está de acuerdo en prohibir la minería a cielo abierto o con el cierre de empresas que contaminen aun cuando se pierdan empleos.

Inteligencia Financiera valoró además la percepción sobre el desempeño ambiental de algunas empresas y organizaciones del país. El AyA, el ICE y Dos Pinos salen como las mejor calificadas.

La seguridad ante todo

El 74% de las personas entrevistas dice que el tema ambiental en Costa Rica es un problema actual y urgente –al preguntarle directamente por el asunto–, contra un 18% que lo considera una cuestión para el futuro o el 4% que lo cataloga como una exageración de ciertos grupos.

Sin embargo, esa mayor conciencia y preocupación no es tan grande como para que sea considerado el problema principal del país.

Ante la pregunta inicial de cuál es la mayor dificultad nacional, los encuestados dijeron que es más importante la pérdida de seguridad ciudadana, los problemas económicos o la pérdida de lazos familiares.

Solo el 13% consideró el deterioro del medio ambiente como el principal problema del país.

Cuando se les consultó cuál era el siguiente problema en orden de importancia, en este caso los participantes colocaron el tema ambiental en el segundo puesto empatando con el económico.

Esta postura –de descartar lo ambiental como principal problema nacional, pero afirmar al mismo tiempo que es un tema urgente y actual– tiene razones lógicas para Sylvia Aguilar, consultora de Cegesti.

Para ella, el tico tiende a sentir como problemas aquellos que le afectan a nivel personal y en el corto plazo, por eso la seguridad se erige como el más importante.

No obstante, el hecho de que el 74% diga que lo ambiental es actual y urgente muestra, dijo Aguilar, cuán relevante es el asunto.

“El fomento del consumo amigable con el ambiente es un tema en el cual nuestro país apenas inicia sus pasos”, aseveró.

Falta avanzar en procesos como ecoetiquetado y certificaciones de producto, como también tener esquemas que brinden confianza al consumidor sobre el producto, por ejemplo, si es orgánico, reciclable o biodegradable.

“Que estas características no sean simples estrategias de mercadeo sin pruebas que las respalden” manifestó Aguilar.

Con ella coincide Luisa Díaz, asesora en competitividad y medio ambiente de la Cámara de Industrias.

Para que el sector productivo nacional tenga un mejor componente ambiental, es necesario tener consumidores más exigentes y educados, dijo Díaz.

La Cámara de Industria reconoce la necesidad de normalizar las características de todos los bienes y servicios que se cataloguen como verdes. Es una discusión –comentó– que se está llevando a cabo en Estados Unidos en este momento.

Lograr la armonización de requisitos mínimos se vuelve imprescindible porque hoy, si un producto se vende como orgánico, amigable, biodegradable, libre de agroquímicos o recicable, lo es solo por el propio etiquetado que le coloca la empresa.

“Creo que le correspondería al Ministerio de Ambiente definir los criterios no tanto a Salud o al Ministerio de Economía”, acotó Díaz.

La organización gremial trabaja con el Instituto de Normas Técnicas para crear una norma nacional que establezca requisitos mínimos a las empresas que aspiren a ser verdes.

Un paso por la sostenibilidad

En el ámbito empresarial, la evidencia de que se avanza en una agenda ambiental lo han hecho aquellas compañías certificados con normas ambientales (ISO 14.000), las comprometidas con convertirse en carbono neutro o las que asumen verdaderas prácticas de responsabilidad social.

71%

de la muestra cree que el país es amigable con la naturaleza (muy de acuerdo y de acuerdo).

58%

cree que el Gobierno, municipios y entes públicos no le ayudan a ser buen ciudadano con el ambiente.

86,5%

considera como muy importante el problema de la contaminación de ríos y mares.

En el caso de políticas para reducir el impacto de sus emisiones de carbono, varias empresas tienen certificados internacionales de carbono neutralidad: Pelón de la Bajura, Geocyle de Grupo Holcim o Coopedota.

En el campo de la sostenibilidad, lo que más destaca es el Certificado de Sostenibilidad Turística (CST) que otorga el Instituto Costarricense de Turismo.

Ya suman más de 100 hoteles y servicios turísticos con este reconocimiento, que no es más que la comprobación de buenas prácticas ambientales.

También figura la certificación que otorga la organización Alianza para los Bosques (Rainforest Alliance, RA).

Milagro Espinoza, gerenta de comunicaciones para Latinoamérica, detalló que la organización ha verificado en Costa Rica a 120 hoteles comprometidos con operar con el menor impacto posible.

RA también certifica productos, entre ellos están los chocolates Sibú creados por Julio Fernández y George Soriano. También está el café producido por Coopedota, Coopetarrazú y Doka.

¿Y que hace el consumidor?

De acuerdo con la encuesta de EF, solo el 17% afirma consumir siempre productos orgánicos (libre de químicos), 19% compra electrodomésticos amigables con el ambiente y 22% da tratamiento especial a residuos contaminantes como pilas celulares o llantas.

En las áreas donde hay más conciencia y dicen “actuar” es en el ahorro de agua, con un 68% de los encuestados. El 57% usa siempre bombillos de bajo consumo (fluorescentes) y el 46% dice viajar en transporte público para economizar gasolina.

Además, el 39% de la muestra lleva su propia bolsa al supermercado para no usar bolsas contaminantes, el 38% compra gasolina súper y el 33% clasifica la basura.

Los resultados de EF coinciden con los de un estudio elaborado por el Catie sobre la percepción de la población costarricense sobre cambio climático.

En esta encuesta del Catie se menciona que el tico acostumbra a apagar las luces al salir de la habitación, utilizar bombillos ahorradores y desenchufar electrodomésticos.

Los datos de EF muestran menor actitud de los costarricenses en participar en marchas, o campañas de limpieza y de protección del ambiente.

Pese a lo anterior, más del 85% dice que la contaminación de ríos y mares es el principal problema ambiental del país, seguido de un 84% que cree que es la contaminación del aire y el manejo de la basura.

En cuanto al consumo amigable, aparte de los esfuerzos individuales de las empresas y las certificaciones existentes, desde hace tres años surgió el proyecto Páginas Verdes.

Se trata de un directorio en línea que opera como referencia de la oferta verde y amigable que hay en el país.

Su directora, Jéssica Chavarría, comentó que si bien no es posible saber si el consumo de productos o servicios verdes ha aumentado, sí se puede inferir el interés del tico en informarse sobre alternativas ecoamigables a partir del aumento en las visitas al portal ( www.paginasverdescr.com ).

Del 2009 al 2010 –explicó– el número promedio de visitas se incrementó un 35% y esperan para el 2011 un comportamiento mayor.

Según estudios realizados por este sitio web, a diciembre del 2010 había alrededor de 1.100 empresas u organizaciones ecoamigables.

Chavarría añade: Si se toma en cuenta el comportamiento observado desde el 2008 al 2010 se nota un crecimiento interanual entre el 30% y 35% pasando, del 2008 al 2009, de 300 a 800 empresas y, del 2009 al 2010, de 800 a 1.100 firmas.

“Una de las razones que favorece ese crecimiento es la preocupación sobre la realidad ambiental y el aumento de la demanda de alternativas menos nocivas y más saludables”, recalcó.

Aún así, la encuesta de EF indica que el tico todavía hace sus compras de bienes y servicios movido por la calidad (83%) y por el precio (77%) más que por su estatus de ecoamigable (57%).

Por otra parte, quizás porque el 71% de los encuestados piensa que Costa Rica es un país amigable con la naturaleza, sea la razón para que también estén de acuerdo con que el Gobierno cierre a las empresas que contaminen.

De los participantes en este estudio, el 86% está a favor de una política que clausure a las compañías que contaminen el ambiente, aún cuando haya pérdida de empleos (67%).

También están a favor de prohibir la minería a cielo abierto, de la restricción vehicular, de regular el uso de agroquímicos por parte de los agricultores y, en menor medida, de usar los ríos para construir represas.

Al desagregar las respuestas para las variables de ingreso y educación, buena parte de quienes apoyan estas medidas son universitarios y hogares de mayor ingreso.

Las áreas que pierden fuerza tienen que ver con el cobro de impuestos o cánones para cuidar la naturaleza: El 64% aplaude la idea de pagar un impuesto del 10% sobre el recibo de electricidad para conservación de cuencas.

El 51% está muy de acuerdo y de acuerdo en cobrar a los agricultores el costo ambiental que pueda implicar su actividad.

“Muchas veces el empresario es tímido para decir las cosas buenas que hace, pero también pesa el desconocimiento de la sociedad acerca del impacto que causan ciertas operaciones”, concluyó Luisa Díaz, de la Cámara de Industrias.

Lectores opinan

Lectores opinan

¿Qué tan amigable es al momento de comprar bienes y servicios?

“Compro jabones biodegradables, productos orgánicos, llevo mis propias bolsas de tela”.

Karen Travierso

“No utilizo bolsas plásticas; adquiero menos productos enlatados y más naturales”.

Magda Guerrero

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