Retos económicos de China
Edición 844
Juan CarlosValverde
Hasta hace pocos meses, muchos debates acerca del estelar ascenso de China se centraban en la tarea de establecer la fecha en que el PIB de ese país sobrepasaría al de los EE.UU. En medio de tan extraordinario crecimiento, hasta parecía de mala educación preguntar abiertamente si tal frenesí económico continuaría indefinidamente.
Hoy, más bien está de moda hablar de la desaceleración económica en China. Los primeros escépticos aparecieron en el 2009. En ese año, Hugh Hendry, excéntrico financista escocés, publicó en Youtube un video donde deambula por las calles de un concurrido distrito empresarial chino y contempla consternado una docena de rascacielos desocupados. Con este cambio en la dirección del debate, se ha abierto la puerta a otro tema aún más interesante: ¿Cuáles son los retos económicos que debe abordar China para cimentar su éxito económico?
Uno de los retos es lograr un equilibrio entre inversión y consumo. China canaliza un 50% de su PIB en inversión, cifra realmente sorprendente si se compara con el promedio mundial, que es de 20%. Aunque China posee niveles de inversión tan altos, el sistema bancario es controlado por el Estado. Los bancos reparten capital en la dirección que lo ordena el Gobierno. Como consecuencia, abundan las historias de proyectos fallidos. Los escépticos, como Hugh Hendry, ven calles con pocos autos, trenes sin pasajeros y edificios vacíos. La reciente colisión de dos trenes de alta velocidad solo sirve para ejemplificar el problema.
Adicionalmente, China debe encontrar un equilibrio entre la demanda externa y la interna. China ha seguido un modelo exportador y se ha convertido en un verdadero sumidero de la demanda mundial. Sin embargo, las exportaciones se encuentran muy presionadas por la crisis de los países desarrollados. El enfoque hacia la inversión y las exportaciones contrasta con un declive sostenido de la demanda interna, que representa apenas un 34% del PIB. Por el contrario, economías como las de EE. UU., Alemania y Japón tienen niveles de demanda interna de entre 60% y 70%.
Falta crédito
China no puede depender indefinidamente de las exportaciones y de la inversión para crecer. Si desea estimular la demanda interna, deberá dirigir capital hacia los consumidores y las pequeñas empresas locales. Sin embargo, los analistas reportan que el crédito para los consumidores es escaso. El Banco Mundial cataloga a China como un país donde es difícil acceder al crédito, y lo ubica en la posición 65 de un total de 183 países evaluados. Tampoco está claro que el sistema financiero chino esté preparado para colocar el capital de manera eficaz, favoreciendo a las actividades y sectores más promisorios.
Lograr salarios más altos para incrementar la demanda interna tampoco será fácil. Vietnam y Camboya están absorbiendo una parte de las industrias de menor valor agregado, como la textil, producto del incremento de los salarios en China.
Por sorprendente que parezca, muy pronto China comenzará a sufrir los males de las economías de ingreso medio y su velocidad de crecimiento podría empezar a disminuir. En marzo del 2011, Barry Eichengreen, Dunghyun Park y Kwanho Shin publicaron un estudio donde analizan lo sucedido con países de ingreso medio que han disfrutado de niveles de crecimiento de 3,5% o más, pero cuyas economías se han desacelerado en al menos 2%. Estos investigadores concluyen que el factor decisivo en la disminución del crecimiento de esas economías emergentes es el declive de la productividad, entendida en términos sencillos como la eficiencia con que la mano de obra, el capital y los insumos son empleados.
En este momento, los incrementos de la productividad china se derivan en gran medida de su velocidad para adoptar tecnologías externas. Esto se ha logrado forzando a los inversionistas extranjeros a encadenar sus procesos con empresas locales y mediante la ejecución de grandes obras de infraestructura, como es el caso del famoso tren de levitación magnética de Shanghái, basado en tecnología británica y fabricado por Siemens. Dado su alto nivel de inversión, China tiene buenas posibilidades de continuar incrementando su productividad una vez que se agoten los beneficios de asimilar tecnologías foráneas.
Los retos son complejos. A pesar de su espectacular ascenso, China sigue siendo un país de ingreso medio y no ha alcanzado los estándares de una economía plenamente desarrollada. El camino al desarrollo económico aún es largo.





