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Carritos de comida se abren espacio en el mercado costarricense

Pipos Dog, Mango Cele y Get Nuts, son solo algunas de las marcas que operan en el mercado local y que han puesto en marcha, a criterio de ellos, un modelo de negocios exitoso, los carritos de comida.

Los carritos no son locales comerciales, sino pequeñas unidades móviles adaptadas a las necesidades de cada firma y sus clientes.

Llegar a donde esta el consumidor final, con un producto fresco y a buen precio, es el común denominador señalado por los propietarios como el ingrediente perfecto para posicionar el negocio y hacerlo crecer.

A esto se le suma el factor económico, pues los números difieren entre pagar un alquiler de un local comercial a un espacio dentro de un centro comercial o evento. La economía es notoria y los resultados satisfactorios.

A su vez, los eventos especiales son el plus del negocio, pues se han convertido en los escenarios idóneos y predilectos para este tipo de unidades.

Crispy Churros y Doña Dona son otras de las marcas que también operan bajo esta modalidad y que cuentan con un espacio dentro de la escena móvil.

¿Por qué no un perro caliente?

Pipos Dog nació hace poco más de 10 años y a la fecha cuenta con siete unidades móviles grandes, 15 pequeñas y un camión móvil.

Tiene a su haber 10 puntos de ventas fijos (Playa Tamarindo, Ferreterías EPA, Parque de Diversiones, entre otros); además está próximo a abrir un nuevo local en Heredia.

María Eugenia Arango, propietaria de Pipos, explicó que la clave del negocio y que ha marcado la pauta a nivel nacional, radica en una preparación inmediata de la comida y a la vista del cliente.

“Nos diferenciamos por la calidad, empezamos con un mercado cauto y ahora la ganancia es más que sustentable”, comentó Arango.

Con más de ocho ingredientes a escoger, un precio que no supera los ¢2.300 y una facilidad para ubicarse donde lo decidan, Pipos ha estado presente desde conciertos como el de Red Hot Chilli Peppers hasta la apertura del Estadio Nacional.

A futuro, la firma vislumbra locales comerciales en los Food Court de un mall, implementar un servicio express y hasta franquiciar el negocio.

“Por el momento no vemos grandes inversiones, hemos ido creciendo por etapas y de forma paulatina y así lo seguiremos haciendo”, señaló la propietaria.

¡Que tal un mango!

Dejando atrás la creencia de que el mango verde se comía solo en las calles y en bolsa, Mango Cele lleva ocho años de presentar en el mercado un producto con valor agregado.

La firma cuenta con dos toldos, una móvil y cuatro carritos móviles que distribuyen según el tipo y la necesidad del evento.

A estos números se les suma siete locales fijos, en los principales centros comerciales del país.

El pasado Festival de las Artes (FIA) y Festival Imperial, así como las fiestas de Palmares o la Copa del Café se enlistan en los eventos en que Mango Cele ha estado presente.

Javier Porras, dueño de Mango Cele, explicó que el entregar otro concepto al costarricense, un producto higiénico y al gusto del cliente, fue lo que marcó la diferencia.

“Es un producto tradicional y Costa Rica tiene la gran ventaja que se puede conseguir mango en casi todos los meses del año, eso había que explotarlo”, comentó Porras.

Para la firma, el segundo semestre del año es el más fuerte en venta, pues el suministro de mango en las calles es menor. Un domingo en un centro comercial la marca puede colocar cerca de 200 vasos de mango.

El producto cuenta con 10 combinaciones de sabores, limón- sal - salsa inglesa es la combinación por excelencia y se distribuye en un precio no mayor a los ¢1.000

“Seguimos abriéndonos espacio en el mercado y mostrándonos como un fuerte competidor, la idea es crecer e ir sumando más unidades móviles al negocio”, detalló Porras.

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