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Las exportaciones costarricenses se basan en productos de alta tecnología como microchips para computadoras. Empero, no siempre fue así.
Archivo gn Para EF

País aún no resuelve singularidad del modelo

Una discusión que se vuelve añeja

El debate sobre los resultados del actual modelo de desarrollo no es nuevo y se añeja entre indefiniciones sobre sus particularidades y las políticas necesarias para abordar esas necesidades exclusivas del sector productivo local.

Incluso en mayo del 2011, un seminario de la Academia de Centroamérica planteó la pregunta de si era tiempo de renovar el modelo de apertura económica y diversificación de exportaciones que había regido el país por un cuarto de siglo.

Costa Rica y su modelo de crecimiento: Revisión a la luz de la crisis internacional, fue el nombre del libro que se presentó en la ocasión, punto de partida para un debate que enfrentó a defensores y detractores del sistema.

Sea cual sea sea la conclusión a la que lleguen los expertos, con opiniones que proclaman la agonía del modelo hasta quienes le vaticinan una buena salud, el punto de encuentro es siempre el mismo: se requieren reformas.

La situación económica actual del país aporta nuevas luces sobre los ajustes necesarios.

Uno de los más urgentes, según el ministro de Planificación, Roberto Gallardo, es el aumento de la carga tributaria.

63.061

Cantidad de mipymes nacionales a marzo del 2012, según la Cámara de Comercio de Costa Rica.

37.000

Cifra de nuevos hogares en pobreza en el 2011, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Según el jerarca, ese paso es trascendental para lograr una distribución más justa de la riqueza generada por el modelo de apertura, meta aún sin alcanzar.

Gallardo también cree que el Gobierno actual y los venideros deberán acelerar el paso para que sus programas y acciones alcancen a la apertura de mercados, que se mueve con mayor rapidez, lo cual, en su criterio, explica parte del rezago que enfrenta el país en varios ámbitos del desarrollo.

Es como si el país hubiera saltado sin paracaídas desde un modelo económico basado en la agricultura y la exportación de esos bienes, heredado de la década de los años 60 y 70 del siglo XX, a un Estado donde la alta tecnología y la especialización de la mano de obra son estratégicos, donde las exportaciones se centran en los microchips para computadora y en otros productos de manufactura compleja.

Entre la discusión pendiente, Gallardo señala una política clara para fomentar los encadenamientos productivos entre las transnacionales y las compañías costarricenses.

Empero, Rolando Dobles, director de la oficina de Encadenamientos para la Exportación, de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), afirma que el país sí ha avanzado en la búsqueda de nuevas políticas para lograr que las empresas costarricenses suplan las necesidades de las transnacionales que escogen el país como su base de producción.

Según el funcionario, en la última década los encadenamientos alcanzaron una facturación de $46,2 millones para las pymes costarricenses.

El próximo punto de esta añeja discusión sobre el modelo de desarrollo se inclina hacia cómo lograr que las pymes nacionales exporten y crezcan más.

En medio está la cuestión de por qué a hoy solo el 1% de las empresas nacionales pueden llamarse grandes. El descubrimiento de ese problema deja abierta la puerta al debate.

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