
Eddy Rojas Archivo GN Para EF
Crédito plástico se estanca
Deuda en tarjetas dejó de crecer a ritmos del 18% nominal para apenas hacerlo a un 5%
Edición 879La deuda de tarjetas de crédito desaceleró drásticamente en el último año, lo que supone un cambio en la estructura de financiamiento de los costarricenses.
Mientras en abril del 2011 la deuda en tarjetas aumentaba en términos nominales a un 18% interanual, a abril pasado apenas lo hacía un 5%. Un comportamiento similar ya se había dejado ver en el 2010 respecto del 2009 .
Cuando meses atrás los emisores afirmaban que estaba costando mucho colocar tarjetas se referían a esto. Hoy las tarjetas, –aunque siguen siendo un gran negocio que representa el 3% del Producto Interno Bruto (PIB)–, ya no son el más dinámico del sistema financiero.
El crédito de consumo (no plástico) crece a ritmos del 12%, más del doble –incluye además de tarjetas, el crédito de consumo tradicional y el prendario–.
El consumidor dejó de acudir de forma tan abierta a la tarjeta como fuente de financiamiento para aprovechar otras líneas de crédito, como las muy publicitadas compras de saldos.
El cambio, además, se acompañado por un aumento en la tasa de interés en colones que cobran los plásticos, y por un mayor conocimiento de la industria de tarjetas a raíz del Reglamento de Tarjetas de Crédito y Débito, lo que se evidencia en una mayor cantidad de denuncias ante la Comisión de Defensa del Consumidor por parte de tarjetabientes.
¿Hay menos deuda?
No, en el corto plazo. El efecto del cambio de la estructura de la deuda no supone en lo inmediato un comportamiento más moderado del endeudamiento, aunque tal vez sí un indicio.
Lo que sí se evidencia es que gracias a la oferta de compras de saldos, los deudores se están comprometiendo con los bancos a pagar por más años deudas de consumo que están unificando a sus créditos prendarios e hipotecarios.
Carlos Ballestero, de la firma consultora 360°, cree que los deudores de tarjetas se están refinanciando a un nuevo plazo (más años) y a una tasa preferencial (más baja), lo que le da como beneficio principal al deudor un aumento en su flujo de efectivo.
En el largo plazo, el comportamiento del endeudamiento dependerá de si esos deudores logran mantener sin crecer sus deudas en tarjetas de crédito.
De momento, lo que se evidencia es que la deuda per cápita entre el total de tarjetahabientes es más abultada. Si en el 2010 cada uno debía ¢350.000, hoy la suma es de ¢400.000.
En la actualidad, la deuda total de cerca de 1.500.000 tarjetas de crédito en circulación asciende a los ¢605.000 millones, monto que representa el 2,9% del PIB.
En el 2010 existían 1.400.000 tarjetas con una deuda de ¢486.000 millones, lo que representaba el 2,6% del PIB.
El dato se completa con el crédito de consumo total que crece a ritmos del 12% y, por este concepto, los costarricenses debemos ¢1,8 billones de colones el 9% del PIB.
Cambios que acompañan
Junto con el menor crecimiento del crédito en tarjetas, también se registra un aumento en las tasas de interés.
Del 2011 a la fecha, la tasa promedio que cobran las tarjetas de crédito ha aumentado en cerca de dos puntos porcentuales, según los datos de los Estudios de Tarjetas de Crédito y Débito que realizan el Ministerio de Economía Industria y Comerio (MEIC).
Un aumento en la tasa (el cual debe ser anunciado de forma previa a los tarjetahabientes) puede ser uno de los factores que están frenando el crecimiento de la deuda en tarjetas.
El economista Herman Hess recuerda que el aumento en las tasas de interés provoca una pérdida de confianza en el consumidor, lo que también explica el freno en el crecimiento de la deuda en plásticos.
Unido a lo anterior el Reglamento de Tarjetas de Crédito y Débito del 2010 disparó desde ese año las denuncias de los usuarios de tarjetas, lo que evidencia una mayor inconformidad.
Para Maricruz Goñi, jefa de la plataforma de Apoyo al Consumidor del MEIC, desde ese año se pasó de cero a un promedio de 60 denuncias anuales.
Entre las quejas principales, destaca la imposibilidad de poder cancelar tarjetas, seguido de cobros indebidos y falta de información.
El mayor conocimiento de la industria puede también motivar un comportamiento de mayor cautela.
A lo largo de los dos años post reglamento, los cambios en la industria son mínimos o nulos en cuanto a comisiones de anualidad, por retiro de efectivo, y tasas de interés máximas y mínimas, las cuales durante todo el periodo siguen oscilando entre el 54% y el 24% en colones..
Por último, la mayor oferta de créditos para compra de saldos y refundición de deudas que están atrayendo a los deudores de tarjetas puede incluir riesgos de sobre endeudamiento.
Generalmente el cliente que vende saldos de tarjetas de una entidad financiera a otra puede mantener abierta la tarjeta que cancela, lo que supone una ventana de endeudamiento adicional.
También operaciones de refundición de deudas de consumo a créditos hipotecarios supone el otorgamiento de nuevos plásticos que suponen el aumento del endeudamiento de la persona en un determinado plazo.
La recomendación de las entidades financieras para los deudores es no destinar más del 30% de sus ingresos al pago de deudas. Por encima de ese monto es sobreendeudamiento.









