Estilos de Vida
El Financiero
“No quería ser literal. Quería que fuera una propuesta poética, que se lea así. El agua como pretexto para hacer pintura”, Álvaro Gómez, sobre la exposición El Sonido del Agua, que se presenta a partir del 7 de agosto.
Jorge Arce EF

La fluidez se hace pintura

El artista Álvaro Gómez regresa con una propuesta sin brochas ni pinceles

Con palabra fácil y sonrisa perenne, el artista costarricense Álvaro Gómez anuncia su más reciente exposición, una que titula El sonido del agua . Fue inspirada en el sonido y los colores del agua y plasmada en papel sin pinceles ni brochas, únicamente con sus manos. Una de ella con tres dedos y medio, pues perdió su dedo anular y la mitad de su dedo corazón en 1994, en un accidente.

Pero no es impedimento. Gómez continúa su obra y Estados Unidos la recibe: el 85% de su propuesta artística se disfruta en ese país.

El pintor ha tenido un romance corto con la xilografía y el grabado en metal. Sin embargo, su pasión se estacionó en la pintura.

Es un artista exclusivo de Monte Azul, hotelboutique que desde las faldas de El Chirripó ofrece un programa de residencia artística para propiciar el intercambio de experiencias entre artistas y huéspedes.

Las obras de El Sonido del Agua estarán en la Galería Nacional del Museo de los Niños a partir del 7 de agosto.

¿En qué se diferencia de su exposición anterior (El umbral del jardinero)?

Esta es más abstracta, tiene más fuerza, hay mucha energía ahí (como la energía del agua). Quise aprovechar la naturaleza del acrílico, que da la sensación de que el color fluye.

¿Cuál fue la inspiración?

El agua es el pretexto para decir cosas del color.

¿Qué dicen sus obras del contexto donde las desarrolla?

Vivo en el campo, y soy montañés. No tengo vecinos, mi vecina es la montaña. Soy un montañés pero con un trabajo de una gran metrópoli. Hago obra y pintura contemporánea que se vende en Arizona, Londres, Madrid, Nueva York, etc.

¿Entonces hace trampa?

Hago trabajo de gran ciudad en una montaña. Eso me permite un proyecto como Monte Azul. (Gómez es un artista exclusivo de ese hotelboutique ). Hago arte contemporáneo en medio del bosque.

Todos hablan de arte contemporáneo ¿cómo lo define usted?

Primero, es cuando el artista le está hablando a sus contemporáneos, le habla de lo que acontece. Lo segundo es que en lo contemporáneo las ideas y lo visual están en el mismo nivel. Las ideas se transmiten en conceptos por medio de una estrategia (pintura, grabado o escultura).

¿Por qué esta vez su estrategia fue la pintura?

Creo que es lo mejor que hago, aunque también he desarrollado otras propuestas, como el proyecto ganador en la Bienal de Istmo Centroamericano. Presenté un juego de mesa para tratar las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua.

¿Decir que arte contempo- ráneo es aquello que no se entiende es cliché?

No, todo lo contrario. Una buena obra contemporánea podría tratar un tema mucho mejor que lo hace la política o la sociología. Pero debe tener eficacia, ser entendible.

¿Qué dice Álvaro Gómez en esta exposición?

Me cuesta hablar de mí. Mi antigua exposición se llamóDiáfana Obsesión , pero yo sigo con ese tema. La exposición vuelve a decir eso. Yo sigo obsesionado y terco con las transparencias (como el agua). Si pudiera resumir una actitud que deberíamos tener los seres humanos es fluidez, transparencia y buscar el origen.

¿Lo caracteriza a usted esa transparencia?

Hago el intento, el esfuerzo para que así sea.

Se conoce muy poco de su trabajo en el país, ¿todo se coloca fuera?

Siento que mi obra no se conoce mucho acá. Un 85% está fuera. En Estados Unidos un 70%. Existe muy buena aceptación de mi obra. No produzco en muchas cantidades, pero sí de calidad.

¿En Londres una de sus obras se cotizó en $20.000?

Sí, fue en una subasta de la Fundación Zeitz, organizada por el reconocido curador Mark Coetzee. Las ganancias se dirigían a proyectos de biojardineras; el dinero regresó a Costa Rica.

Califican de singular su metodología, ¿por qué?

Veo mi metodología como parte de mi investigación. No uso pinceles ni brochas para pintar. Mi obra se basa en la fuerza de gravedad, en el viento y en el agua. Es un trabajo espontáneo que necesita control, ambos van de la mano, esa es la clave del éxito, esa es mi metodología singular.

¿Cuántas obras integran la propuesta?

Estamos en proceso de curaduría. Esta semana termino dos. Presentaremos alrededor de 10 obras durante todo el mes de agosto.

¿Es rentable este negocio?

No es fácil, es suicida. Requiere de años, paciencia y perseverancia. Este mercado (el costarricense) es pequeño, entonces hay que complementar con otros mercados como el estadounidense por ejemplo, que es más fuerte. La verdad es que no hay crisis cuando hay un buen trabajo, cuando una obra es buena.

¿Cómo es el comprador ideal de su obra?

Que aprecie lo que ve. Ya decía Borges que uno nunca escoge el libro, es el libro el que lo escoge a uno. Igual pasa con la pintura. Debe ser un comprador que ame la poesía, que sienta amor y pasión por la naturaleza.

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