Colombia, una oportunidad
Edición 880Se iniciaron las rondas de preparación para la negociación final de un tratado de libre comercio (TLC) con Colombia. Independientemente de los plazos y salvaguardas que se establezcan para proteger temporalmente algunos sectores de la economía, este tratado es importante para Costa Rica.
Desde hace años se habla de un “eje sur” constituido por la pujante Panamá, la renaciente Colombia y la robusta Costa Rica, como alternativa de mercado regional a una Centroamérica que entre conflictos políticos, inseguridad y volatilidad, se presenta como un mercado importante, pero con pocas opciones de servir como motor alternativo para la economía local o los mercados tradicionales.
Colombia, desde hace al menos 12 años, viene recuperándose de un prolongado conflicto interno, de la mano del Plan Colombia, que la ha dotado de recursos y oportunidades de inversión que el país había dejado de recibir por décadas. Al lado de este proceso, Colombia presenta mercados históricamente fuertes, llenos de emprendedores y hoy fortalecidos por una bonanza energética y decommodities, que impulsa una economía creciente en todos sus segmentos y regiones.
Es un mercado potencialmente importante para Costa Rica pues, aunque en el sector agroexportador competimos casi directamente en terceros mercados, en muchas de las agroindustrias de valor agregado y especialmente en industrias tecnológicas, de servicios y manufacturas, nuestros mercados ofrecen un rico potencial de intercambio competitivo y complementario.
Ofrece un mercado de más 40 millones de consumidores repartidos en al menos cuatro grandes regiones económicas –la meseta de Bogotá, Medellín, Cali y el Caribe– que ofrecen oportunidades de expansión a costarricenses, muchas veces con productos que son parcialmente conocidos a través de los miles de inmigrantes colombianos que viven y han vivido en las últimas décadas en el país.
Es claro que importaremos bienes de productores colombianos que nos superan en competitividad. Igual exportaremos aquellos en que los superamos a ellos. Se exporta para importar y, en aquellos sectores en que Colombia logre desplazar productos que ya importamos de otras latitudes o producción nacional de baja productividad, los grandes ganadores seremos los consumidores nacionales al contar con más opciones en el mercado.
Al aumentar el comercio y las inversiones entre Costa Rica y Colombia, se aumentará también el intercambio en temas en los que Colombia nos supera ampliamente y nos acercaremos a una de las poblaciones más afines a la nuestra en idiosincrasia, talento y cultura general. El potencial de intercambio provechoso es grande.
La profundización del modelo de apertura de la economía costarricense es importante. Este modelo, como se discutió en el foro organizado esta semana por EF y la Academia de Centroamérica, ha sido un importante motor para la economía nacional por tres décadas. Es imperativo terminar de desplegarlo y consolidarlo con mayor apertura global y la creación de condiciones que nos hagan más atractivos como destino de inversiones.
El TLC con Colombia es una gran oportunidad. Ojalá no se llene de medidas proteccionistas injustificables y normas de excepción que reduzcan el impacto positivo que este tratado debe tener sobre la economía nacional para proteger a unos cuantos, en perjuicio de grandes mayorías.




