Costa Rica económica crece
Edición 880
Fabio Molina
Económicamente Costa Rica está creciendo. Los servicios financieros y seguros se incrementan y el pujante ascenso de la economía impulsa a personas y negocios a usar más las tarjetas de crédito, al cambio de divisas, a pedir crédito y a ahorrar, y a implementar su talento emprendedor con nuevas iniciativas económicas. O sea, nuestro país se dinamiza, la gente se anima a pedir un crédito, a invertir, puede ahorrar para poner un negocito más adelante.
El Banco Central nos revela que la actividad económica mantuvo en abril del 2012 su gran crecimiento: aumentó un 7,2%, con cinco meses seguidos de aumentos. Los servicios financieros y seguros subieron en abril un 8,4% comparado con abril del 2011, casi 5 puntos porcentuales más de lo que creció en enero del 2011. La gente en Costa Rica tiene posibilidades de asegurar su carro, de cuidar su salud y de velar por la educación de sus hijos y el bienestar de su familia. La gente ya no tiene sensaciones catastrofistas ni pesimistas, y quien se esfuerza y trabaja puede salir adelante.
Y esta es la verdadera Costa Rica, que trabaja y que ve el fruto de su trabajo; donde destaca el incremento de la colocación de crédito y captación de ahorros al sector privado promovido sobre todo por los bancos comerciales.
Gerardo Corrales, que preside la Asociación Bancaria Costarricense, considera que la actividad estuvo reprimida durante el primer semestre del 2011, y “durante este año (2012) ha habido un repunte de la actividad crediticia en todos los sectores, con lo cual la actividad financiera se ha visto arrastrada”. Y es que si la gente pide un préstamo es porque puede pagarlo y quiere cumplir un sueño, un proyecto, tal vez comprar un carro o poner una tienda, sacar una maestría o ampliar su casa.
La Encuesta Nacional de Hogares del 2011 revela que la intermediación financiera es la segunda actividad mejor pagada después de los trabajadores de organizaciones extraterritoriales, como embajadas y organismos internacionales. En este campo trabajaban en julio del 2011 casi 50.000 personas, con un sueldo promedio de ¢836.000 y con ese ingreso se vive con dignidad. Y ojo que estos datos son de la Encuesta Nacional de Hogares, o sea, respuestas de la misma gente, de amas de casa, de trabajadores. No son datos del Gobierno.
Hay buenas señales: la industria manufacturera creció un 14%, y crecen la industria, los servicios empresariales, como centros de llamadas y de servicio; y los financieros. Y según el Banco Central, la construcción se recupera y en abril se incrementó un 4,4% respecto a abril del 2011. Además la actividad comercial, donde trabajan nada menos que 367.000 personas, se estabiliza en cerca del 4%. Se construye, se vende, se compra, se amplían y remodelan casas, la gente sale, va a tiendas, va a Golfito, va a los estadios, a los conciertos.
A las empresas privadas se les aplica el axioma “capital que no crece perece” y e igual les sucede a las economías, que deben ser sostenibles tanto en recursos como en su aprovechamiento.
Pero lejos de regocijarnos por los éxitos de Costa Rica en tiempos difíciles para otros países, debemos consolidar estos avances aprobando en la Asamblea Legislativa leyes que bajen los intereses, combatan la evasión fiscal y no permitan el ingreso de capitales de dudosa procedencia; por eso urge darle el voto favorable a los proyectos de Eurobonos, Fortalecimiento de la Gestión Tributaria y Transparencia Fiscal.
Los desafíos hacia el desarrollo son grandes pero las señales y las realidades presentes son alentadoras.




