Estilos de Vida
El Financiero
Fotografías: Jorge Arce ef

Descubra el verde de la ciudad blanca

A solo 40 minutos, Liberia le ofrecerá opciones naturales para todos los gustos

La ciudad de Liberia se relaciona generalmente a visitas fugaces que finalizarán a la orilla de algunos de los placenteros atardeceres que despliega la costa pacífica de Costa Rica.

Esta cabecera de provincia, sin embargo, alberga en sí misma opciones para descubrir ecosistemas acuáticos, terrestres, montañosos y costeros, más allá de su ya conocido rol para estadía, distribución y escala de turistas.

Se le conoce como la Ciudad Blanca, pues años atrás construyeron sus calles con cascajo, un material de color blancuzco. Otros aseguran que se le asignó ese nombre al encontrarse asentada sobre un terreno blanco de origen volcánico.

El centro de la ciudad premia la vista con edificaciones de arquitectura tradicional de bahareque y de adobe y estructuras de madera casi extintas en otras zonas del país.

Lejos del tránsito y el comercio citadino, Liberia cuenta con escenarios de patrimonio cultural costarricense y una amplia área de conservación que lanzan la invitación a la aventura y a un encuentro con ingredientes naturales.

Batalla verde

En la parte norte de Guanacaste y a unos 40 minutos de Liberia, Santa Rosa, Murciélago, Refugio de Vida Silvestre Junquillal, sector Las Pailas y el sector Santa María le esperan con un amplio repertorio natural.

El Parque Nacional Santa Rosa lo complementan dos componentes: el histórico (la casona y el museo) y el natural. La Casona permanece abierta de 8:00 a.m. a 11:30 a.m. y de 1:00 p.m a 4:00 p.m. todos los días y cuenta con un guía disponible para realizar los recorridos.

Tendrá la oportunidad de encontrarse con un bosque tropical seco desde el mirador de las tierras emergidas, terrenos que de acuerdo con su nombre, emergieron del mar y cuentan con fondo marino. Las montañas en el horizonte son parte de la Península de Santa Elena, un afloramiento de serpentina de más de 85 millones de años. Se trata de la tierra más vieja de mesoamérica.

En la casona el recorrido huele a historia y a pinceladas que traerán a su memoria aquellos días de escuela que narraban una batalla de glorias pasadas. Se trata de un sitio donde confluyen de manera armónica la historia, la naturaleza y el patrimonio cultural.

Podrá complementar su visita con un recorrido por el sendero del Indio Desnudo, de una extensión de 800 m con variedad de las especies de árbol características del bosque seco, entre ellas guapinol, guanacaste, poró, guácimo, madroño e indio desnudo, etc. En el sendero obtendrá una idea más clara de lo que es el bosque seco, asegura Juan Carlos Carrillo, coordinador del programa de Ecoturismo del Área de Conservación Guanacaste.

A su disposición tiene además el sendero Los Patos (1,5 km de largo) con una vista panorámica hacia el cañón del río Poza Salada. Si le gusta caminar puede optar por el sendero Mirador Valle Naranjo, con una extensión de 800 m para observar el manglar Estero Real, Bahía Naranjo y Peña Bruja (piedra calcaria producto de la erosión que surgió imponente en el mar).

Para llegar a playa Naranjo, debe recorrer 12 km en bicicleta, cabalgando o caminando. Se encontrará con una playa “muy al natural” con un área acondicionada para acampar. El otro sendero es el de Palo Seco, que también lo llevará hacia Peña Bruja. Son unos 14,5 km y se recomienda un vehículo de doble tracción. Aún así tendrá que recorrer 2,5 km caminando.

Dentro del área de la Casona de Santa Rosa podrá reservar espacio para almuerzos, desayunos y cenas, sin embargo, no se trata de un menú a la carta, sino de la propuesta culinaria de manos guanacastecas que todas las semanas preparan los alimentos de cientos de turistas.

Si se anima a acampar tendrá todas las comodidades: techo estrellado, un espacio natural, mesas, parrilla, servicios sanitarios y ducha.

Se convierte en un sitio ideal para la observación de aves, dice Carrillo, pues se trata de un bosque abierto, bajo y secundario, lo que garantiza la presencia de espacios para observar las aves en su hábitat. Unas 100 especies marino-costeras y terrestres se identificaron en la zona.

Si se decide a visitar Muerciélago, la recomendación es que se traslade a Bahía El Hachal, Bahía Santa Elena y Playa Blanca. En Junquillal encontrará el sitio ideal para visitar una playa de agua tranquila, que obtuvo la bandera azul ecológica en varias ocasiones. Obtendrá información al 266-5051. Extensión 233.

Rincón de la Vieja

El camino a este parque nacional hereda un olor a ganado. Poco antes de llegar, el pueblito de Curubandé invita a disfrutar de una tarde a la orilla de una taza de café.

Rincón de la Vieja ofrece dos sitios abiertos al turismo. El más visitado es el de Las Pailas, pero también tiene habilitado el área de Santa María.

En el sendero circular Las Pailas– 3 km de recorrido– podrá disfrutar de un bosque seco y otro más húmedo. El recorrido ofrece un componente volcánico: pailas de barro, fumarolas y volcancitos de barro.

Con suerte, tiempo y atención le podría sorprender la presencia de monos, guatusas y pizotes. Altos guardianes a los lados de los senderos dibujan luces en el camino con la música de fondo que ofrece el río.

En las lagunas fumarólicas el humo surge de la tierra, a una temperatura de 75°C a 106°C en medio del bosque, como una olla de presión.

El sonido de las fumarolas da vida a un tren que no existe, uno ficticio que brota por debajo de una tierra de nadie. En ella el agua y el barro se unen para dar paso a una laguna que bulle agua y calor.

Las pailas de agua se mueven sin descanso en un sauna natural de color gris que combina también roca, barro y agua.

El fuerte olor a azufre le recordará la cercanía con el volcán, con el fuego y con el vigor subterráneo.

La segunda opción corresponde al sendero Las Cataratas: requiere al menos de 5 horas y podrá llegar hasta dos cataratas: La Cangreja (de aguas celestes y con una caída de unos 30 m) con posibilidad para bañarse. La segunda atracción será las Cataratas Escondidas, que se encuentran detrás del cerro. Se trata de 4 caídas de agua y un mirador.

La tercera opción es hacia el sendero El Cráter, que por actividad del volcán se encuentra cerrado. Requiere de 7 horas de caminata, la cual debe iniciar antes de las 10:00 a.m. Para visitar el Parque Rincón de la Vieja puede solicitar información al 2200-0339.

Palo Seco

Si continúa su aventura de color verde, la recomendación es que se anime a conocer Palo Verde, zona con gran diversidad biológica que comprende un mosaico de más de 15 comunidades naturales distintas, entre ellas bosque deciduo de bajura, bosque siempre verde, anegado, de cerros calizos, zacatonales y manglar.

Un 60% del Parque se destina a humedales, santuario para miles de aves acuáticas, residentes y migratorias.

Se han identificado más de 750 especies de plantas, más de 280 especies de aves entre migratorias y residentes y unas 55 especies de anfibios y reptiles.

Podrá llegar a Palo Verde por la carretera asfaltada hasta Bagaces, 30 km hacia el Sur sobre carretera lastreada.

También podrá ingresar por Filadelfia, hasta llegar a Bolsón, un pueblo con variedad de encantos y una carretera en excelentes condiciones. Le esperan tours sobre el río Cañas o Charco para admirar parte de las 27.000 hectáreas protegidas que conforman el parque y un acercamiento a la crianza de búfalos con propósito cárnico, lechero y de turismo y aprovechados como máquinas biológicas para el manejo y restauración de humedales.

Comida guanacasteca y casera son parte de la oferta. Para detalles de lo que ofrece la comunidad de Bolsón, puede comunicarse al 2651-8001.

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