Opinión

Precariedad laboral

Emily Reyes

El debate que se ha desarrollado en los últimos tiempos por distintos sectores sociales que defienden la juventud, gravita en la falta de empleo o, bien, la calidad del mismo para los recién graduados.

En Costa Rica, este sector social identificado generalmente con un grupo etario joven está incorporado dentro de la llamada “Generación Y”, la cual se crió en una etapa cuando el mundo retomaba su crecimiento económico y los avances tecnológicos se dispararon; es por ello que estos jóvenes desean “comerse el mundo”. Además, llevan un estilo de vida acomodado, utilizan tecnología de punta, como las redes sociales, y tienden a posponer el matrimonio para crecer profesionalmente, así como aumentar su esfera patrimonial.

Adicionalmente, distintos estudios europeos sobre este sector, han señalado un fenómeno interesante, a saber, que estos jóvenes profesionales, y altamente capacitados, duran poco en sus cargos, ya que no son fieles a las empresas donde laboran.

¿Qué genera esta situación? La respuesta es sencilla, muchos jóvenes no se sienten valorados en sus trabajos (profesional o salarialmente), situación que tiende a desmotivarlos a provocar que busquen nuevas oportunidades. Esto se debe, en una mayoría de casos, a que se encuentran en sus primeras experiencias laborales con patronos groseros, largas jornadas laborales sin remuneración, ambientes excesivamente tensos u hostiles, con la imposibilidad de crecimiento, así como la falta de confianza en virtud de “su juventud”, pero, sobre todo, con pocas o nulas oportunidades de aprendizaje. Aunado a esto se les niega la posibilidad de afrontar retos, que proyecten el crecimiento profesional y la experticia en ciertos campos.

Este tema que no solo afecta a nuestro país, pues es recurrente en otras latitudes, pero, sin embargo, no genera grandes preocupaciones entre las autoridades gubernamentales, pese a que firmas como Deloitte ha elaborado estudios sobre la necesidad de la estabilidad laboral para los jóvenes profesionales. Especialistas se han pronunciado advirtiendo que “existen en las compañías iniciativas para bajar las tasas de movilidad y retener talentos”.

Tendencia actual

Hoy en día, las empresas a la vanguardia apuntan por darle a los jóvenes mayores oportunidades, en términos de responsabilidades y desafíos, que impliquen crecimiento profesional, así como también ofrecen capacitarlos y potenciar sus habilidades.

Silvina Ambrosini, de la consultora Headhunting Suárez Battán & Asociados, afirma que “se vienen generando en América Latina políticas de flexibilidad, para que los muchachos perciban el llamado ‘salario emocional’, un incentivo que mejora su productividad y genera compromiso a largo plazo, pues se traduce en retos, planes de carrera, flexibilidad de horarios (para el estudio, la familia y el ocio), así como en una comunicación fluida, y oportunidades de crecimiento”.

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