Política europea muta por la crisis
Divergencias aumentan la incertidumbre sobre el futuro de una región que sigue en aprietos
Edición 869El triunfo del socialista François Hollande sobre el expresidente Nikolas Sarkosy, en las elecciones presidenciales francesas, es el mayor ejemplo de que la crisis económica está transformando la política europea a profundidad.
Sarkosy pasó a formar parte de la larga lista de líderes políticos que han perdido el poder debido a que las finanzas del Viejo Continente siguen estancadas.
El manejo de la crisis se convirtió en el centro de las disputas políticas y, sobre todo, según el analista internacional Alejandro Barahona, está modificando el juego de poder mediante el que se toman las decisiones en Europa.
“La razón principal de que estén perdiendo los gobiernos es que la crisis no ha sido bien manejada o el electorado no está contento con las medidas. Es un cambio de péndulo, se están presentando grandes modificaciones entre quienes deciden cómo manejar la crisis”, mencionó.
La gran duda es si dichos cambios le traerán soluciones a la economía europea o le complicarán la realidad a una zona que se encuentra cerca de la recesión.
Precisamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la eurozona decrezca un 0,3% este año y las cifras de desempleo, desempleo joven, déficit y deuda siguen siendo alarmantes.
De momento, las exportaciones ticas a la región sortean la crisis y más bien crecieron un 11% en el 2011, pero la turbulencia política en el Viejo Continente genera incertidumbre.
La nueva Europa de la crisis
Los problemas financieros de la zona han provocado el cambio de 12 gobiernos de la Unión Europea (UE) desde el 2010.
En el Reino Unido, los laboristas perdieron las elecciones generales, misma realidad que vivieron los democristianos en Bélgica y Holanda. Además, el exprimer ministro holandés, Mark Rutte, dimitió en marzo del 2012, debido a que le fue imposible incrementar las medidas de austeridad.
En Irlanda, el partido conservador Fine Gael venció al republicano Fianna Fail, el cual estaba en el poder desde 1997.
Los líderes portugueses y españoles también corrieron con la misma suerte: los conservadores vencieron a los socialistas en el país lusitano, y el expresidente José Luis Rodrígez Zapatero perdió ante Mariano Rajoy, en España.
En Italia y Grecia, las cabezas del Ejecutivo fueron sustituidas por gobiernos tecnocráticos líderados por Mario Monti y Lucas Papademos, respectivamente.
Además, los helénicos tendrán que ir el 17 de junio de nuevo a las urnas, ya que los resultados de las elecciones del 6 de mayo, en las que el partido de izquierda Syriza –que se opone al plan de rescate de la UE– fue el segundo más votado, impiden formar un gobierno de unidad y crean incertidumbre sobre el futuro de Grecia dentro de la Unión.
El analista internacional Carlos Murillo considera que la situación que se está presentando en Europa a nivel político es reflejo de que el electorado se está transformando de tal forma que el tema ideológico pasa a un segundo plano.
“No es una cuestión de ideologías, es una cuestión de lo que yo llamo el mundo transformado del siglo XXI. Al electorado europeo no le interesa qué signo ideológico defiendan los gobiernos, sino la capacidad que tengan para mejorar sus condiciones de vida”, comentó el analista.
Hollande, el más importante
A pesar de que la UE se ha reconfigurado políticamente desde el 2010, ningún cambio ha tenido más impacto que el triunfo de François Hollande en Francia.
Hollande no solo se opone al manejo que se le ha dado a la crisis hasta el momento, sino que su llegada deja a la canciller alemana, Ángela Merkel, sin un aliado político de peso.
Esa situación es la que hace pensar que el francés podría aglutinar tendencias que lo conviertan en la cabeza de la región, según Barahona.
“Puede aprovecharse de cierta tendencia dentro de Europa, especialmente porque es casi que el único que podría obligar a Merkel a cambiar un poco sus posiciones. Alemania necesita aliados fuertes y Francia ya no se va a dejar poner la yunta de gratis”, añadió.
Murillo mencionó que el crecimiento de Hollande como líder en Europa dependerá de si el plan de rescate de Merkel da algún resultado pronto.
“Merkel mantendrá sus cuotas de poder altas, porque la economía alemana es la que impulsa a la región, pero también si el plan fiscal de la canciller no da resultados a corto plazo podría peligrar su continuidad en el poder en Alemania y Europa y ahí es donde entra Hollande”, agregó.
Crisis que arde
Los economistas Mauricio Soto y Alberto Franco coinciden en que el disgusto de los electores con el manejo de la situación financiera europea es totalmente natural, ya que, a pesar de los esfuerzos, la crisis se encuentra más viva que nunca.
“Europa es una economía aletargada sin la unidad política necesaria para tomar las medidas que le devuelvan la vida”, planteó Soto.
Franco comentó que basta con observar algunos indicadores para darse cuenta de lo mal que se encuentra la región.
“Preocupan la elevadísima tasa de desempleo, en especial entre los jóvenes, y la fragilidad económica de los países. Los niveles del déficit fiscal y la deuda también son indicadores preocupantes”, comentó el economista.
El desempleo en la eurozona llegaría en el 2012, según el FMI, a 10,9%, pero esa tasa sería superior en seis países de la región, siendo España y Grecia los casos más complicados, con 23,6% y 21%, respectivamente. Además, en esas dos naciones el desempleo joven supera el 50%.
Por otro lado, la deuda soberana sigue siendo una preocupación fuerte para la UE, pues 12 naciones superan el límite del 60% de endeudamiento como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) establecido en el pacto de estabilidad económica.
Grecia, Italia, Irlanda y Portugal son los que tienen más problemas en ese apartado, ya que los cuatro superan el 100%.
Otro punto de gran importancia, según los consultados, es que existe una gran probabilidad de que Europa viva una nueva recesión. Las proyecciones del FMI respaldan dicha idea otorgándole a la eurozona un crecimiento anual del -0,3 para este año.
¿Hay salida?
Los expertos tienen serias dudas sobre el futuro de Europa y coinciden en que los cambios que se están dando a nivel de mandatarios definirán el éxito de las medidas anticrisis que emprendan.
Mauricio Soto planteó que los cambios serán positivos siempre y cuando se vire la estrategia hasta ahora empleada.
“Podrían mejorar la situación en el mediano plazo, en tanto los nuevos gobiernos estén más proclives a entender que se necesitan más medidas contracíclicas y no supeditar las medidas a los intereses financieros de corto plazo. El camino más adecuado es no solo buscar calmar a los inversionistas financieros, sino impulsar la demanda”, manifestó el economista.
Sin embargo, Franco desconfía más del potencial de los nuevos líderes y aseguró que tantas divergencias están complicando aún más al futuro económico de Europa. Prueba de ello es la inestabilidad experimentada en las bolsas de valores con la llegada de Hollande al poder.
“La elección en Francia crea incertidumbre sobre el pacto fiscal y la ausencia de un nuevo gobierno en Grecia acrecienta los riesgos de su salida de la eurozona. Los cambios a nivel político también levantan interrogantes sobre la viabilidad futura del euro mismo”, dijo Franco.
Para Barahona, Europa aún está a tiempo de revertir la crisis, pero dependerá de que François Hollande logre que Merkel sea más flexible. La fórmula para él es mantener la disciplina fiscal, pero impulsar el crecimiento de la economía.
Murillo tiene una posición menos optimista, ya que plantea que Europa se encuentra en una encrucijada en la que posiblemente necesite de una guerra para reactivarse.
“Todos los factores me dicen que la única forma para que se recupere Europa es con una guerra sistémica. Las guerras son el disparador del crecimiento económico, yo no veo como pueda restablecerse el orden internacional si no es por medio de una guerra”, comentó el analista.
Comercio se mantiene
Las exportaciones de Costa Rica a Europa se han mantenido estables a pesar de la difícil situación que vive el Viejo Continente.
Durante el 2011, el país exportó $1.884 millones a la UE, es decir un 11% más que en 2010.
La piña y el banano son los productos que más se envían y los destinos más importantes son Holanda, Bélgica e Italia.
Las razones por las que Costa Rica ha sorteado la afectación de la crisis europea, según el gerente de inteligencia comercial de la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer), Francisco Gamboa, son la diversificación y el tipo de productos que se comercian.
“Lo que se coloca en el mercado europeo hace que sea una oferta exportable que es relativamente poco afectada por la crisis económica, ya que los elementos más importantes son el agrícola y el agroalimentario, es decir, productos que ya el europeo no recorta fácilmente porque son parte de su consumo diario ”, explicó.
La presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), Mónica Araya, coincide con él y agregó que el país ha realizado un trabajo importante en busca de aumentar el valor agregado de los productos que envía a la UE.
“La diferencia se está dando a nivel de eficiencia y sobre todo en generación de valor agregado y productos diferenciados. Estamos llegando a nuevos nichos de mercado que son de mayor calidad como, por ejemplo , los de productos orgánicos y carbono-neutrales”, manifestó.
Araya explicó que el incremento en el valor agregado ha sido más fácil gracias a que gran parte de los productos que se envían a Europa son elaborados por pequeñas y medianas empresas.
Tanto Cadexco como Procomer han desarrollado estrategias para enfrentar las dificultades que vive Europa y prever los posibles efectos indirectos que podría tener la crisis sobre los dos principales mercados del país, América del Norte y Centroamérica.
Entre las que se mencionan, está el posicionamiento de la marca de origen “Costa Rica” mediante una mayor participación en distintas ferias realizadas en Europa.
Además, la diversificación de los productos y destinos de las exportaciones, así como los esfuerzos para que exista una representación importante del Viejo Continente en actividades comerciales que se realizan en el país, como la misión de compradores.
Esas medidas hacen que, aun cuando los exportadores son claros en que venderían más si la economía europea crece, las expectativas para el cierre del 2012 sean positivas.
Europa vive una época convulsa financiera y políticamente.
La crisis se está encargando de cambiar a los mandatarios de la zona y ante esa circunstancia los pronósticos sobre el futuro son reservados.
Solo queda dar tiempo para evaluar si la nueva realidad política europea logra reactivar a la región o empuja al abismo a una Europa que clama por signos de mejora.












